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08/05/2012 - ¿Por qué y cómo surgió el 15-M?

Este artículo se publicará en una versión reducida en un número especial de PUBLICO (en papel), que aparecerá próximamente, dedicado al movimiento 15-M.

Este artículo analiza las causas que determinaron la aparición del movimiento 15-M en España, en protesta a la situación en la que se encuentran grandes sectores de la población y, muy en particular,  los jóvenes.

Estamos hoy viendo en España el ataque (y no hay otra manera de definirlo) más frontal al bienestar de las clases populares desde el final de la dictadura fascista (sí, el término científico para definir aquella dictadura no es franquismo, sino fascismo) en el año 1978. Aquel final ocurrió mediante una transición (que no fue modélica) de una dictadura a una democracia sumamente limitada e insuficiente, resultado del enorme dominio que las fuerzas ultra-conservadoras continuaron teniendo sobre los aparatos del Estado. Las movilizaciones del mundo del trabajo (desde 1974 a 1976, España tuvo las movilizaciones y huelgas políticas más numerosas y extensas existentes en Europa) forzaron el fin de aquella horrible dictadura, de manera que, aún cuando el dictador murió en la cama, la dictadura terminó en la calle, con la agitación social que la protesta obrera determinó. Ahora bien, las fuerzas democráticas, y muy en especial, los dirigentes de los partidos de izquierda, acababan de salir de la cárcel o habían llegado recientemente del exilio y no pudieron neutralizar, y todavía menos debilitar, las fuerzas ultra-conservadoras que controlaban el Estado. La permanencia de la Monarquía, regida por un Rey nombrado a dedo por el dictador, era el símbolo de la desigualdad en la correlación de fuerzas en aquel momento.

Las consecuencias de este dominio ultra-conservador sobre el Estado y sobre la mayoría de las instituciones mediáticas y políticas del país son muchas. Como ejemplos podemos citar: una ley electoral escasamente proporcional, que discrimina a las izquierdas (y muy en especial al partido que lideró la resistencia antifascista); la ausencia de medios radiotelevisivos o rotativos de izquierda; y el enorme subdesarrollo social de España (que durante todos estos años ha continuado teniendo el gasto público social per cápita -que financia su escasamente desarrollado Estado del Bienestar- más bajo de la Unión Europea de los Quince (UE-15) (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro)).

Otra consecuencia de este dominio ultra-conservador del Estado español ha sido la enorme regresividad de la política fiscal, que explica, junto con el enorme fraude fiscal, los escasos ingresos al Estado. Tal realidad, fácilmente documentable (los ingresos al Estado representan sólo el 32% del PIB, el mas bajo de la UE-15) niega las tesis neoliberales promovidas por las voces próximas al capital financiero y a la gran patronal, como Fedea (fundación financiada por la banca y algunas de las mayores empresas del país, que se benefician extensamente de la existencia de paraísos fiscales que les permiten evitar el pago de tributos al Estado) de que nos estamos gastando en España más de lo que podemos. La validez de tal tesis queda fácilmente falseada con el siguiente dato. España no es pobre. Su PIB es el 92% del promedio de los países de la UE-15. En cambio, su gasto público social per cápita no es el 92% del promedio del gasto público social per capita de la UE-15, sino sólo el 72%, lo cual quiere decir que España se gasta 60.000 millones de euros menos de los que se deberían gastar por su nivel de riqueza.

Es cierto que durante el periodo democrático iniciado en 1978 ha habido cambios y mejoras, sobre todo en los periodos de gobiernos PSOE, cambios que han permitido reducir el enorme déficit de gasto público social. Pero debido al gran retraso que dejó la dictadura y también a la excesiva moderación de los gobiernos PSOE, el Estado del Bienestar ha continuado a la cola de la Europa Social. Y los enormes recortes que está imponiendo el gobierno del Partido Popular están aumentando todavía más este déficit social. Y ello es resultado de unas políticas públicas de austeridad que, en su objetivo central de debilitar al mundo del trabajo, están creando una recesión que para amplios sectores de la población alcanza niveles de Gran Depresión.

La rebelión de los jóvenes

Entre estos sectores que viven una Gran Depresión están los jóvenes. Hoy sólo uno de cada dos jóvenes encuentra trabajo. Y según las proyecciones de las agencias que gozan de mayor credibilidad, tal situación continuará durante al menos diez años, una situación intolerable. Y ello es resultado de decisiones políticas que se han ido tomando durante todos estos años, tanto en España como en Bruselas y en Frankfurt y que, con la complicidad de los medios, se han presentado como las únicas posibles. Los datos, sin embargo, muestran que por cada medida de austeridad había una política expansiva de gasto público posible (se hubieran conseguido más fondos revirtiendo la bajada de impuestos de sucesiones -2.500 millones de euros- que congelando las pensiones -1.500 millones de euros-).
No es de extrañar que existan protestas populares en las que los jóvenes –a los que erróneamente se les suponía que “pasaban de todo”- protagonicen las movilizaciones en contra de tales políticas y los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos que las imponen. El 15-M es un movimiento que surge como respuesta a tal crisis financiera, económica y política que ha causado la mayor pérdida de legitimidad de tales establishments. Y tanto en sus objetivos, tales como democratizar la sociedad (y la extensión de los derechos políticos, civiles y democráticos de los ciudadanos que ello conllevaría), como en su táctica (con manifestaciones y acampadas no violentas) ha despertado gran simpatía y apoyo popular, del cual deriva su poder.

Esta demanda de mayor democracia entra en conflicto con la democracia tan limitada que existe en España, consecuencia de la transición inmodélica referida anteriormente. Hoy, exigir democracia es subversivo del orden imperante en España. Exigir que cada ciudadano tenga la misma capacidad de incidencia en la gobernanza del país es revolucionario, pues terminaría con el dominio de las instituciones políticas por parte de las fuerzas conservadoras en el país. Exigir que exista una pluralidad en los medios de información es terminar con el  monopolio de clase existente en los medios en España. Exigir que todo cargo representativo sea elegido es terminar con la Monarquía, que es el eje del aparato del Estado todavía controlado por las fuerzas conservadoras. Exigir que existan formas de participación directa (como referéndums a nivel de todo el Estado) es terminar con el control por las élites partidistas del sistema democrático. Exigir que los partidos se democraticen es terminar con el control por parte de los grupos dirigentes de tales instrumentos. Exigir que la economía esté al servicio de las clases populares y no al servicio del 1% de la población que controla las finanzas y grandes empresas es también profundamente subversivo en España. Estas demandas, como los adjetivan los portavoces del establishment, son “extremistas”, “populistas” o “demagógicas”, adjetivos utilizados por las estructuras de poder para marginar las voces críticas auténticamente democráticas que quieren desarrollar la democracia todavía extraordinariamente limitada en España.
Predeciblemente, la respuesta del establishment a tales peticiones ha sido la represión. Véase lo ocurrido el 1º de Mayo en las manifestaciones organizadas, entre otros, por el 15-M. Yo asistí por la mañana a la excelente marcha organizada por los sindicatos (100.000 personas) y por la tarde a la del 15-M (40.000 personas). Lo que ocurrió en esta última me recordó lo que ocurría en los años cincuenta. A los jóvenes, por ser jóvenes, se les detenía y se les registraba. Era el intento de identificar –como lo hizo el reportaje de La Vanguardia- a los jóvenes como terroristas. Era la criminalización de la juventud. El peligro de instalar de nuevo las prácticas represivas que vimos durante la dictadura existe hoy en España.

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30/04/2012 - Represión Antidemocrática

Artículo publicado en El Plural, por Vicenç Navarro. 30 de abril de 2012.

Este artículo critica las propuestas realizadas por el Ministro de Interior del Gobierno Español y el Conseller de interior del Gobierno de la Generalitat de Cataluña de criminalizar los actos de resistencia pasiva, incluidas las sentadas, señalando que tales medidas estimularán la violencia que en teoría quieren prevenir. En realidad, tales medidas lo que intentan es debilitar e incluso eliminar los movimientos de protesta hacia las políticas públicas que están imponiendo a la población, sin tener un mandato popular para llevarlas a cabo.

Una de las características de la escasa conciencia democrática de las instituciones llamadas representativas en España es la manera como responden a la legítima protesta y agitación social que está ocurriendo frente a las políticas sumamente impopulares impuestas a la población y, muy en especial, a las clases populares. Y digo impuestas, porque ninguna de las políticas llevadas a cabo por los partidos gobernantes en España (y en Catalunya) que están generando tales protestas estuvieron en sus programas electorales.

Un tanto semejante ocurrió durante el gobierno Zapatero anterior, aunque éste no recurrió a la represión que están ahora desarrollando los gobiernos PP y CiU en España (y Catalunya). Según las últimas noticias, el gobierno del Partido Popular está preparando una propuesta legislativa considerando como delito cualquier forma de resistencia, incluyendo la pasiva, tal como una sentada. Estas medidas están orientadas a atemorizar a los colectivos, sean éstos el naciente movimiento 15-M, sea el movimiento sindical, sean los movimientos de protesta frente a los desahucios, o sean lo que fuera, que critican y denuncian las medidas impopulares. Tales delitos serán castigados con penas largas de prisión. Tales medidas son antidemocráticas y reflejan el tic autoritario y represivo de las derechas españolas (y catalanas) herederas del régimen dictatorial anterior en el que era práctica común este tipo de represión.

En realidad, la resistencia pasiva es un comportamiento democrático que ha hecho progresar la propia democracia. Cuando la anciana negra, Rosa Parks, se resistió en EEUU a moverse y desplazarse al asiento posterior del autobús, en un Estado del sur segregacionista, inició un proceso de resistencia pasiva que cambió, para mejor, la calidad de la democracia estadounidense, estableciéndose así el movimiento de los derechos civiles, liderado por Martin Luther King, hoy considerado un héroe nacional en aquel país. Tal movimiento estaba basado en la resistencia pasiva y en la desobediencia civil. Su coherencia, su ejemplaridad, la razón de su causa y su comportamiento no violento, jugaron un papel determinante en conquistar la simpatía y el apoyo popular, forzando así una respuesta y un cambio de enormes proporciones. Y hoy continúan en EEUU, casi en bases diarias, gran número de movilizaciones, basadas en resistencia pasiva, para defender causas que merecen una protesta a instituciones, leyes o comportamientos antidemocráticos que son rechazados por las clases populares. Uno de los últimos casos es el movimiento de los sindicatos, apoyados por amplios sectores de las clases populares que rodearon el Parlamento del Estado de Wisconsin para protestar las leyes del gobernador Scott Walker, perteneciente al Tea Party que, en sus medidas represivas antagonizó a la gran mayoría de la ciudadanía de aquel Estado, hasta tal punto que en un referéndum se está pidiendo la dimisión de tal gobernador. Todos estos movimientos son comportamientos democráticos y parte del proceso de participación popular.

Ni que decir tiene que la ultraderecha estadounidense que controla el Partido Republicano –el Tea Party- quiere criminalizar estos actos, como también ocurre en España. Pero lo que en realidad se intenta con estas prohibiciones es estimular la violencia que desacredite a tales movimientos. La prohibición y criminalización de actos de resistencia pasiva, como sentadas, deja como única alternativa la resistencia activa, lo cual es lo que se intenta al prohibir la resistencia pasiva. Los movimientos de protesta, sin embargo, no deben caer en esta trampa. La violencia es profundamente reaccionaria en este contexto, pues rompe la simpatía popular hacia los movimientos de protesta, como el 15-M. Es la mejor manera de desacreditar el movimiento de protesta. En cualquier movimiento de protesta, ésta gana si cuenta con la simpatía primero, y con el apoyo y complicidad después, de la mayoría de la ciudadanía, hecho que está ocurriendo en España, y del que las derechas son plenamente conscientes, pues lo que desean antes que nada es desacreditar tal movimiento, y para conseguirlo llegarán a extremos que recordarán la dictadura, que también criminalizó tales actos.

Frente a este ataque a los derechos civiles, existe la necesidad, por mera salud democrática, de movilizarse. Muestra de la enorme incoherencia (algunos la llamarán, con razón, hipocresía) de los llamados liberales en España (que se autodefinen como los grandes defensores de los derechos individuales), es que están ahora callados frente a la enorme violación de los derechos civiles de los ciudadanos que representan las propuestas del Ministro del Interior de España, Jorge Fernández Díaz, y del Conseller de Interior responsable de la policía autonómica catalana, Felip Puig.

Ahora bien, toda la experiencia histórica muestra que fracasarán. Su intento de represión no es la supuesta violencia de los manifestantes, sino las ideas y causas que éstos representan. Indicador de ello es que su propio lenguaje, que define a sus adversarios (“enemigos”) como “anti-sistema” (considerándose a sí mismos como los defensores del sistema democrático) ignora que es el establishment (al cual sirven el Ministro Fernández Díaz y el Conseller Puig) el que está mostrando claramente que no se adhiere a las reglas democráticas, pues impone políticas que no estaban en sus programas electorales. En realidad, son tales manifestantes (paradójicamente llamados anti-sistema) los que están defendiendo a la democracia. Si el intento del establishment fuera el de controlar la violencia, utilizarían, al menos, el término “anti-violentos”. En lugar de ello, hablan de los elementos “anti-sistema” como el enemigo a eliminar. Es un indicador más de su nula conciencia democrática. Hoy, en una situación económica y social intolerable, el ciudadano que no está indignado es que es parte del problema y no de la solución. Y el que no está en la calles es que no tiene conciencia democrática.

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30/03/2012 - La manipulación de los datos sobre la huelga general

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 30 de marzo de 2012

Este artículo muestra las manipulaciones hechas por los mayores rotativos del país en su información sobre la huelga general.

Como era de esperar, la mayoría de los medios de información de mayor difusión de España (que son de persuasión conservadora y neoliberal) intentaron minimizar el éxito del paro como parte de la huelga general convocada por los sindicatos, subrayando que la disminución de la actividad económica había sido menor, mostrando la limitada caída del consumo de la electricidad como indicador de ello. Según estos rotativos, la cantidad de esta reducción variaba dentro de un abanico que iba del 17% al 22% sobre el consumo normal. Se daba así una imagen encaminada a señalar que había habido una participación muy reducida en la huelga general, transmitiendo que la mayoría de la población desoyó la llamada a dejar de trabajar.

A ello se sumó una gran visibilidad de los actos violentos en los que participantes de la huelga general aparecían quemando propiedades privadas o públicas, y golpeando a personas, ya fueran civiles que querían trabajar, ya fueran los agentes del orden. eEn el programa del Sr. Cuní en 8TV, propiedad del Grupo Godó (también propietario de La Vanguardia), dedicó especial atención a tales actos violentos. En realidad, en muchos de tales medios aparecía la imagen de la huelga a través de actos de violencia, en los que el fuego y las llamas siempre aparecían en las fotos. Ni que decir tiene que todas estas informaciones correspondían a una campaña de desprestigio de las movilizaciones del movimiento trabajador, liderado por los sindicatos.

Los datos, sin embargo, muestran la manipulación (y no hay otra manera de definirlo) de estos reportajes. En primer lugar, señalar el descenso de consumo eléctrico en su totalidad no tiene mucho significado, pues la población que no trabaja también consume electricidad, pues está en casa o en algún lugar donde se consume electricidad. La manera más rigurosa es calcular el consumo de electricidad del día de huelga respecto al de un día festivo, digamos domingo, cuando la mayoría de la gente no trabaja. Esto es lo que debe hacerse para comparar manzanas con manzanas y no con peras. Es decir, hay que comparar el consumo de electricidad entre dos días comparables, es decir, un día sin trabajo (el domingo) y un día de huelga general que intenta que, como ocurre con los domingos, la gente no trabaje. Pues bien, tomando este indicador, se puede ver que, como bien han documentado un grupo de economistas (Economistas Frente a La Crisis) la huelga general fue un gran éxito, pues el consumo de la electricidad fue casi el mismo de un día festivo cuando la gente no trabaja (El País fue el único rotativo que hizo esa distinción, ningún otro rotativo la hizo). En realidad, la caída del consumo fue un 87%. Si hubiese sido un 100%, ello indicaría que el consumo de electricidad había sido el mismo que el de un domingo. Un 87% es bastante cercano a un domingo. Ello es una muestra clara de que la gran mayoría de la gente no trabajó el día de la huelga general. En realidad, comparando tal indicador con los anteriores de otras huelgas generales, se ve que la huelga general en contra de las medidas altamente impopulares del gobierno Rajoy, fue una de las más exitosas de las que han existido durante la democracia, dato que el gobierno PP y sus avaladores, las élites gobernantes de la Unión Europea, incluyendo la Comisión Europea, intentan ocultar. Las declaraciones de portavoces de tal comisión se centraron en indicar que el ”fracaso” de la huelga general era una señal más del apoyo popular hacia las medidas que estaba tomando el gobierno Rajoy. Pero lo que alcanzó unos niveles de cinismo (y no hay otra manera de definirlo) inadmisibles es cuando el gobierno PP, a través de la Ministra de Trabajo, indicó que el gobierno estaba llevando a cabo las medidas que el pueblo español, a través de las últimas elecciones, había instruido al gobierno a realizar. En realidad, ninguna de las reformas impuestas por el gobierno Rajoy estaba en su programa electoral. La huelga general, por lo tanto, era también una protesta en defensa de la democracia española, protestando por el incumplimiento de las promesas electorales del PP.

En cuanto a los actos violentos –que, sin lugar a dudas, deben denunciarse con toda contundencia- éstos representaron una proporción minúscula de los participantes en la huelga. Centrarse en ellos es un insulto a la objetividad y equilibrio mediático que debería exigirse de tales medios. Las treinta personas violentas que hicieron gamberradas en la estación de Sants, en Barcelona, no se merecían la promoción gratuita que el Sr. Cuní les proporcionó, consumiendo una sección muy prominente en su programa. El 99,8% de todos los participantes fueron no violentos. ¿Por qué entonces se dio tanta cobertura a los violentos?  La imagen deseada era relacionar una huelga general con un acto violento. Es así como la imagen de uno de los eventos políticos, económicos y sociales del año, la huelga general, se intenta desacreditar por los medios del establishment mediático del país al servicio de las fuerzas conservadoras responsables del desarrollo social de España.

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20/03/2012 - Las falsedades de la ultraderecha española y catalana (que se considera centro)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 20 de marzo de 2012

Este artículo denuncia las aseveraciones que se están haciendo por tertulianos de derechas en los medios de información de mayor difusión españoles, bien radiofónicos o televisivos, casi idénticas a las que realiza la ultraderecha estadounidense, el Tea Party, con el agravante que tales falsedades no son corregidas por otros tertulianos o por voces críticas de las audiencias de tales tertulias, tal como ocurre en EEUU.

He vivido en varios países a lo largo de mi vida, y todavía hoy vivo en dos continentes, pues parte del año trabajo y resido en EEUU, compaginando mis responsabilidades académicas en la The Johns Hopkins con las que tengo en la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona. Por lo tanto, leo la prensa, y escucho los medios radiofónicos más importantes de EEUU y de España con gran frecuencia. Dicho esto, creo importante resaltar las enormes similitudes de la ultraderecha estadounidense con la derecha española y catalana (que se define como centro). Constantemente aparecen voces en las tertulias que son intercambiables con las del Tea Party o la compañía televisiva Fox. Con sus estridencias, no puede acusárseles de mentir (aunque algunos de ellos sí que lo hacen sin ningún tipo de rubor o inhibición). Para mentir hay que conocer la verdad y es obvio que no la conocen. Son profundamente ignorantes y parecen orgullosos de serlo. Veamos los datos.

Recientemente, en las tertulias que caracterizan las discusiones en los medios radiofónicos y televisivos, he oído las siguientes observaciones (copia idéntica de lo que dice el Tea Party) con la contundencia que caracteriza su ignorancia:

1) La deuda pública de EEUU es excesiva y catastrófica. No es cierto: los datos muestran lo contrario. Los intereses de la deuda pública son los más bajos de la OCDE. Si la deuda pública fuera un desastre, los intereses serían elevadísimos.

2) Estados Unidos está yendo hacia una situación como la de Grecia. No es cierto: los datos muestran lo contrario. El tamaño de la deuda pública como porcentaje del PIB no es el indicador más apropiado para medir la situación de una deuda pública. Japón tiene el mayor tamaño de la deuda pública de la OCDE (alcanzando un 220% del PIB) y no tiene ninguna dificultad en vender sus bonos. Éstos tienen unos intereses de sólo un 1% para sus bonos de 10 años. Un tanto semejante ocurre con la deuda pública en EEUU. Este no es el caso de Grecia.

3) El gobierno federal estadounidense tiene las arcas vacías. No puede pagar sus deudas. No es cierto: los datos muestran lo contrario. El gobierno federal puede conseguir tanto dinero como quiera a unos intereses de sólo un 1%.

4) La población en EEUU es anti gasto público. No es cierto: los datos muestran lo contrario. El 62% de la población de EEUU está a favor de que el gobierno federal de EEUU expanda su gasto público en programas que beneficien a toda la ciudadanía.

5) La Seguridad Social en EEUU está en la bancarrota. No es cierto: los datos muestran lo contrario. Según los datos del propio gobierno federal, la Seguridad Social tiene fondos para cubrir las necesidades de sistema en los próximos cuarenta años.

6) El estímulo económico del Presidente Obama no sirvió para nada. No creó ningún puesto de trabajo. No es cierto: los datos muestran lo contrario. Según el Comité del Presupuesto del Congreso de EEUU (que está patrocinado por los dos partidos y tiene gran credibilidad), el estímulo económico evitó que la Recesión se convirtiera en Depresión.

Pero lo que es igualmente preocupante es que en las tertulias donde se presentaron tales falsedades, nadie las cuestionó cuando se realizaron, y nadie llamó al programa o escribió una nota protestando. O al menos, si lo hicieron, no le permitieron expresar su protesta. Fuera lo que fuera, el hecho es que falsedades se presentan, y al no rebatirse se aceptan, reproduciéndose una interpretación de la realidad ultra derechista que se presenta como la voz objetiva que refleja la realidad, Y es así como la cultura dominante se va derechizando y derechizando.

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13/03/2012 - La lucha por la democracia

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario MADRID 15-M, marzo de 2012.

Este artículo publicado en el diario del movimiento 15-M de Madrid, analiza los movimientos prodemocracia: pasado y presente.

El 15-M es un movimiento continuador de los que han existido en España a lo largo del siglo XX para democratizar este país. El primer movimiento fue el que se desarrolló durante la República, la época más reformista ocurrida en el siglo XX. Nunca antes las fuerzas progresistas tuvieron tanta capacidad transformadora como en aquel periodo. En contra de la imagen propagada por las fuerzas conservadoras en España, la República significó uno de los intentos más intensos de alcanzar un sistema auténticamente democrático. Este intento chocó con los intereses de las élites financieras (la banca), la gran patronal, la Iglesia y el Ejército que se rebeló, con la ayuda de Hitler y Mussolini, mediante un golpe militar que triunfó (a pesar de tener la resistencia de la mayoría de la población) gracias enorme desequilibrio de poder militar, ya que las fuerzas republicanas apenas contaron con ayuda militar de los gobiernos supuestamente democráticos. Tales gobiernos no ayudaron al gobierno republicano, democráticamente elegido, porque tenía miedo a que las clases trabajadoras y otros componentes de las clases populares de sus países se “contaminaran” del entusiasmo mostrado por la mayoría del pueblo español a favor del cambio. El único país que ayudó a la República fue la Unión Soviética.

La victoria del golpe fascista y la imposición de la dictadura significaron una enorme represión, siendo una de las dictaduras más crueles que haya existido en Europa. Según el profesor Edward Malekafis, de la Universidad de Columbia en Nueva York, experto en el fascismo europeo, por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió diez mil. Aquella dictadura fue una dictadura de clase en contra de otra, la clase trabajadora. Casi 120.000 personas continúan todavía desaparecidas. No se han encontrado, ni homenajeado, como tampoco se ha rendido tributo a todos los que murieron defendiendo la República. Éstos fueron la generación de mis padres, que perdieron aquella guerra y sufrieron una enorme represión.

El segundo movimiento comenzó en los años cincuenta y continuó en los años sesenta y setenta, cuando mi generación, hijos de la generación anterior que perdió la guerra, nos movilizamos para hacer caer aquella horrible dictadura. Y lo conseguimos, habiendo sido el movimiento obrero –que había sido la mayor víctima de aquella dictadura- el que lideró aquella lucha. De 1974 a 1978, España fue el país que tuvo mayor número de huelgas (la mayoría ilegales) en Europa. Franco murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle. Ello muestra que las movilizaciones populares que cuentan con amplio apoyo popular pueden mover montañas.

La transición de la dictadura a la democracia, sin embargo, se hizo en situación de gran dominio del Estado por parte de las fuerzas conservadoras lideradas por la Monarquía, que limitaron en gran manera el desarrollo democrático. Un ejemplo de ello fue la Ley Electoral que favoreció sistemáticamente a las derechas a costa de las izquierdas, una ley electoral que se perpetuó debido a la complicidad del partido mayoritario de las izquierdas, que se aprovechó del bipartidismo que favoreció la ley, a costa de debilitar a todas las izquierdas (incluyendo el propio partido mayoritario de izquierdas, pues raramente tuvo mayoría para poder llevar a cabo su programa). Resultado de ello es que las derechas han dominado y hegemonizado la democracia existente en España. Tal dominio es la causa de que el Estado del Bienestar en España esté muy poco desarrollado, el gasto público social sea el más bajo de la UE-15, y las libertades estén tan limitadas en España.

Este dominio ha aparecido en toda intensidad en la manera como se está respondiendo a la enorme crisis financiera, creada por el comportamiento especulativo de la banca. Hoy, la banca, aliada con la gran patronal, está llevando a cabo la campaña más dura desde el fin de la dictadura en contra de las clases populares, tomando como objetivo la reducción de los salarios y la eliminación de la protección social. Este ataque frontal al bienestar de la mayoría de la ciudadanía se hace en alianza con el capital financiero y la gran patronal europea, representados por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, y el Fondo Monetario Internacional.

Y es ahí donde la rebelión del movimiento 15-M aparece, representando la tercera generación de protesta, que está enraizada en las luchas llevadas a cabo por las generaciones anteriores. Es importante que se establezca la continuidad en estos movimientos que han luchado para conseguir la democracia en nuestro país. Ha sido el intento, en parte exitoso, de las derechas, hacer perder a las nuevas generaciones su memoria histórica. Es urgente que se recupere esta memoria para que las nuevas generaciones sepan que sus antepasados pudimos terminar con la dictadura mediante movilizaciones, pero necesitamos una continuidad para poder alcanzar la democracia que se requiere para lograr el bienestar que la población se merece.

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08/03/2012 - ‘Público’ debe continuar

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 8 de marzo de 2012

Este artículo analiza algunas de las causas del cierre del diario Público subrayando la enorme necesidad para las izquierdas así como para la democracia española de que Público, aunque sea en una versión digital, continúe, pues es el único rotativo que da una visión alternativa a la existente en los mayores medios de difusión del país.

El mayor problema que tiene la democracia española es la limitadísima diversidad ideológica de los medios de información y persuasión, tanto orales como escritos. He vivido en varios países –Suecia, Gran Bretaña y EEUU- durante mi largo exilio y he trabajado en muchos otros países democráticos como profesor visitante, en instituciones académicas o como asesor a gobiernos y otras organizaciones, y en ninguno de ellos la diversidad ideológica de los medios es tan reducida como en España. También viví durante gran parte de mi juventud bajo la horrible dictadura que sufrimos en nuestro país –que impuso un enorme retraso económico, social y cultural a España-, y puedo dar testimonio de que debido a los cambios sustanciales –resultado primordialmente de la presión popular liderada por el movimiento obrero- que ocurrieron durante la transición de la dictadura a la democracia, España hoy no es una dictadura, sino una democracia. Ahora bien, resultado del dominio de aquel proceso de Transición por parte de las fuerzas conservadoras, la democracia española es enormemente deficitaria. La evidencia es clara y robusta. Uno de los indicadores de ello ha sido la ausencia, durante la mayoría del periodo democrático, de medios orales o escritos de izquierda a nivel de todo el país. Ni que decir tiene que existen voces y firmas de izquierda en los mayores medios de difusión, pero siempre en situaciones muy minoritarias que confirman la discriminación ideológica que aparece en tales medios. Y ello ha estado ocurriendo en un país donde, sumando los votos de todos los partidos de izquierda, suman más que los votos a los partidos de derechas (llámense de derecha o de centro) en la mayoría de las elecciones legislativas a las Cortes Españolas desde que la democracia se estableció. E incluso, hoy las encuestas muestran que hay más españoles que se definen de centro-izquierda e izquierda que de centro derecha y derecha. Es por ello que en una democracia madura y desarrollada, uno esperaría que hubiera al menos varios diarios de izquierda. Pues no, no hubo ninguno hasta el 26 de septiembre de 2007, fecha en que se estableció Público. No obstante, el día 24 de febrero de este año, el diario Público cerró. Durante este corto periodo de más de cuatro años, fue de los poquísimos espacios mediáticos que sistemáticamente presentó una visión de izquierdas de lo que ocurre en nuestro país.

Los costes para la democracia de esta falta de diversidad durante el periodo democrático han sido enormes no sólo para las izquierdas, sino para todo el país. La debilidad intelectual de los argumentos conservadores y neoliberales a favor de las políticas neoliberales que han estado imponiéndose por los establishments políticos, económicos y financieros, y promovidas por el establishment mediático, es un ejemplo de ello. En realidad, tales argumentos son fácilmente refutables con la evidencia científica existente. A pesar de ello, se presentaban, y continúan presentándose, con el dogmatismo, contundencia y pedantería que les caracteriza, porque saben que no van a ser contestados en los forums mediáticos que, en realidad, ellos controlan o donde gozan de mayor influencia. Han estado cuatro años vendiendo las políticas de recortes de gasto público (incluyendo gasto público social) como salida de la crisis. Y hoy estamos más metidos en la crisis que nunca, mostrando que todos los sacrificios exigidos al pueblo español han sido en balde. Pero los neoliberales continúan insistiendo en tales políticas de austeridad, gozando de plena inmunidad, pues todo el sistema mediático les protege. Véase, por ejemplo, la enorme promoción de los productos Fedea (fundación financiada por la banca y la gran patronal) que aparecen en bases diarias en los mayores medios.

De ahí la enorme importancia de que exista un diario que pueda presentar sistemáticamente alternativas. Y Público hizo esta función durante el periodo 2007-2012. Pero la versión en papel terminó. Ni que decir tiene que se están dando muchas explicaciones para ello. Algunos sostienen que hubo fallos en la empresa, otros que hubo fallos en la dirección, otros que el rotativo no era suficientemente de izquierdas, otros que lo era demasiado,… y así una larga lista de razones del cierre. Pero la verdad es mucho más dura, y hay que decirla, pues muestra otro gran problema de la democracia en España, y que está en las propias izquierdas. En nuestro país, las derechas siempre han estado más organizadas que las izquierdas, lo cual es predecible, porque tienen muchos más recursos que las izquierdas. Pero no es explicación suficiente. En realidad, las derechas en España siempre han estado más unidas que las izquierdas, que han sido siempre las fuerzas políticas mas desunidas en el panorama político español. Y esto aparece claramente en el limitado espacio mediático que tienen. Cada partido, cada movimiento social y cada sindicato tiene sus propios instrumentos mediáticos, sin que existan, sin embargo, grandes medios de izquierdas. Parecen no darse cuenta de que la totalidad es siempre mucho más que la suma de sus componentes. Una cultura de izquierdas no se crea sumando las culturas e instrumentos partidarios de cada grupo político o social. Las izquierdas, tanto partidos como movimientos sociales, incluyendo sindicatos, nunca se movilizaron, bien institucionalmente, bien individualmente, para apoyar instrumentos que aglutinaran todas las izquierdas. ¿Cómo puede ser que en un país donde ha habido diez millones de votantes a partidos de izquierda en las últimas elecciones legislativas, y dónde hay más de tres millones de sindicalistas, hubiera sólo 87.983 suscriptores de Público, el único diario de izquierdas a nivel estatal? Manifiestos de apoyo son fáciles de firmar. Movilizar suscripciones a través de las instituciones a las que uno pertenece o influencia, sin embargo, es otro cantar. ¿Cuántas veces en mis encuentros en forums y conferencias he preguntado cuánta gente estaba suscrita aPúblico, y cuántas veces pude comprobar que había un gap notable entre lectura, suscripción y compra? Todo el mundo lo conocía y gran número lo leía, pero muy pocos se suscribían o lo compraban. Y la ayuda institucional a Público ha sido mínima. He asesorado al gobierno de la Generalitat de Catalunya por muchos años. Durante el periodo CiU, todos los edificios de la Generalitat tenían el diario convergente Avui en sus salas de espera. Durante el Tripartito, casi ninguno tenía Público. Ejemplos como de éstos, a miles, y en toda España.

De ahí que la versión en papel de Público terminara. Pero sería un gran error para las izquierdas que dejaran que desapareciera también como un diario digital. Las izquierdas necesitan un diario, aunque sea digital, tanto como el aire que respiran. El ambiente intelectual en España es asfixiante. Y hay más de cinco millones de españoles que leen Público a través de la red, donde se muestra una visión alternativa, que es fundamental que se presente. Las izquierdas no pueden (repito, no pueden) dejar que Público digital desaparezca. Ahora, más que nunca, se necesita. No sé en qué forma. Otros más conocedores del tema que yo pueden sugerir la fórmula. Pero es fundamental que continúe. Y las izquierdas, desde la socialdemocracia a las izquierdas radicales, tienen que ser conscientes de esta necesidad, puesto que existe el peligro real de que desaparezca. Hoy, en la época digital, un periódico digital puede ser enormemente informativo e influyente. Uno de los diarios más influyentes en EEUU es Politico, un diario que no aparece en quioscos, pero sí en Internet.

Pero, para que Público continúe se requiere un buen comienzo, que como todo en la vida exige también un buen final. Pasar de un diario impreso a un diario digital requiere menos personal, lo cual se exige por otra parte, por las razones económicas que determinaron el cierre del anterior. Esta transición debe hacerse dentro de la tradición de Público y lo que representa, lo cual quiere decir con el agradecimiento a los profesionales que dieron su piel para llegar a ser lo que es. La  influencia de Público es muy superior a los 87.983 suscriptores o 129.679 ejemplares. Público fue uno de los diarios escritos con mayor impacto e influencia, merecida por la calidad del periódico, que explica también los cinco millones de lectores de la versión digital, siendo el cuarto del país. Esta realidad es enormemente valiosa, y se debe, en parte, a los excelentes profesionales y trabajadores que lo hicieron posible. De ahí la necesidad y urgencia de que se les reconozca debidamente con la nota de agradecimiento por su servicio. De la coherencia expresada por la empresa que creó Público (empresa que también se merece el agradecimiento de las izquierdas), se espera no menos. Estoy seguro de que así ocurrirá. Así se garantizará que Público continúe por el bien, no sólo de las izquierdas, sino también de los distintos pueblos y naciones de España. Millones de españoles sufrieron enormemente para que tuviéramos democracia. Y no nos podemos permitir que, ahora, Público, su espíritu y su presencia, se debilite, y con ello se debilite todavía más la democracia que siempre soñaron y nunca consiguieron.

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26/01/2012 - ‘Público’ como síntoma

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 26 de enero de 2012

Este artículo señala la escasa diversidad ideológica de los mayores medios de comunicación en España y la falta de movilización de las izquierdas para desarrollar rotativos y otros medios alternativos.

Uno de los mayores problemas que tiene la democracia española es la muy limitada diversidad ideológica existente en los mayores medios de información existentes en nuestro país. A lo largo de mi vida, he tenido que vivir en varios países: Suecia, Reino Unido y EEUU, además de España. En Suecia hay medios de información de todo signo. Y no hay temas tabúes. A la monarquía y al monarca, por ejemplo, se les critica constantemente en tales medios. Un tanto semejante ocurre en Reino Unido, donde la familia real (liderada por la reina) es sujeto de crítica continua. Y en EEUU, donde la diversidad ideológica en los medios es más limitada que en Reino Unido o Suecia, existen, sin embargo, cadenas de televisión de izquierdas, como Democracy Now! o MSNBC, entre otras. Y los medios, tanto los de derechas como los de izquierdas, no tienen ningún reparo en criticar duramente al presidente de EEUU. Estuve trabajando en la Casa Blanca (a propuesta de los sindicatos y del Rainbow Coalition –la izquierda dentro del Partido Demócrata–) durante la Administración Clinton, en el grupo de trabajo responsable de realizar la reforma sanitaria, y pude ver la cantidad de críticas durísimas que se hicieron (con razón) en los medios al presidente Clinton durante el famoso caso Lewinsky.

En España, sin embargo, hay una larga lista de tabúes, y la monarquía es uno de ellos. Sólo hace un par de años comenzaron tímidamente a aparecer críticas de personajes de la familia real, aunque la monarquía como institución continúa siendo un tabú. Los medios televisivos todavía hoy vetan las críticas a la monarquía, habiéndose dado recientemente varios casos de censuras de programas televisivos críticos con el sistema monárquico vetando voces a favor del sistema republicano.

Otro ejemplo de esta falta de diversidad en los medios de mayor difusión en España es la cobertura de la crisis actual y sus posibles soluciones. Durante mucho tiempo, la respuesta prácticamente unánime transmitida en los mayores medios de difusión frente a la crisis era que tenían que hacerse recortes de gasto público para reducir el déficit y salir así de la crisis. Ninguno (repito, ninguno) de los medios de mayor difusión del país apoyó editorialmente alternativas como aumentar los ingresos al Estado, implementando una muy necesaria reforma fiscal que permitiera el aumento del gasto público, estimulando el crecimiento económico. Sólo más tarde se comenzó a discutir esta posibilidad, cuando (como era predecible y como indicamos varios autores) se vio que tales políticas de “austeridad” llevaban y continúan llevando al desastre económico (sin excluir la posibilidad de llegar a una Gran Depresión). Y hoy, ningún medio de gran difusión ha facilitado o planteado un debate sobre la permanencia o salida de España del euro como posible salida de la crisis (Suecia, sin euro, es el país que está creciendo más en la UE-15). El silencio sobre estos temas es también ensordecedor.

Naturalmente que España no es una dictadura. Voces de izquierda aparecen y se permiten, pero siempre en situación muy minoritaria, casi marginal. Dentro de este panorama hay poquísimas excepciones. Y una de ellas es Público, al que, maliciosa y erróneamente se le ha presentado como “el diario del Gobierno de Zapatero”, cuando, en realidad, ha sido el rotativo que ha incluido más voces críticas a tal Gobierno desde la izquierda, y cuando el apoyo financiero desde instancias gubernamentales ha sido más bajo de lo que incluso le corresponde. Pero Público hoy está en peligro de desaparecer. Y, por desgracia, no es la primera vez que ello ocurre. La prensa de izquierdas no arranca en España, y ello a pesar de que todas las encuestas señalan que la mayoría de la población se ubica desde el centro izquierda a la izquierda. ¿Por qué no cuaja?

Y aquí también hay que hablar claro. Tenemos un problema en España con las izquierdas, puesto que su comportamiento contribuye a que no surjan rotativos de todas las izquierdas. Ni que decir tiene que las derechas tienen los medios financieros que las izquierdas no tienen. Y los anuncios que aguantan un rotativo escasean en medios que, por definición, son críticos de las estructuras de poder, incluyendo las económicas, financieras y comerciales. Pero, por muy poderosos que sean estos factores (y lo son), el hecho es que hay otros factores que también explican esta situación. Y entre ellos está la falta de movilización de las propias izquierdas, incluyendo partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales que, a no ser que sean sus propios medios (convirtiéndose en sus portavoces), no se movilizan para crear una cultura y una prensa de todas las izquierdas. ¿Cómo puede ser que de más de diez millones de españoles que votan a partidos de izquierda, o de casi tres millones de sindicalistas, y de más de dos millones de asociaciones sociales progresistas, sólo 87.000 se suscriban a Público? ¿Cómo es que la mayoría de personas que votan y/o se consideran de izquierdas leen primordialmente prensa que no es de izquierdas? Hay una falta de movilización de las izquierdas (y de sus instrumentos) en promover la suscripción a Público, permitiendo un dominio casi absoluto de las derechas y de lo que se llama centro (que es derecha moderada) en los medios de mayor difusión de España.

Si cada lector que encuentra Público de interés y simpatiza con sus contenidos se suscribiera, tendríamos Público para años. Que esto no ocurra es un síntoma de un problema mayor que la posible pérdida de tal rotativo (que es en sí una enorme pérdida). Es un indicador más de esta falta de movilización de las izquierdas para crear foros de expresión de todas las izquierdas, como es, y esperemos que continúe siéndolo, Público por muchos años.

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16/01/2012 - Lo que significó el discurso del Rey o la crisis de la legitimidad de la democracia española

Artículo publicado en EL PLURAL por Vicenç Navarro. 16 de enero de 2012.

Este artículo analiza la escasa calidad democrática de las instituciones representativas españolas, tanto a nivel central como autonómico, que está creando un problema grave de legitimidad de tales instituciones. Entre ellas está no sólo la corrupción, sino incluso más importante la aplicación por parte de los partidos gobernantes de medidas impopulares que no constaban en sus programas electorales.

El aplauso de más de dos minutos de duración, de la mayoría de los parlamentarios de las Cortes españolas, a la figura del Rey en su entrada a tal cámara legislativa fue una muestra de agradecimiento al Monarca por haber intentado salvar la dignidad institucional de la Corona y de las Cortes –en teoría, los representantes de la ciudadanía española- al señalar en su discurso de Navidad, que nadie puede estar por encima de la ley. Su frase de que “todos son iguales ante la ley” intentaba dar el mensaje de que todos aquellos que abusan de su autoridad institucional en cualquier rama del Estado para enriquecimiento propio deben ser juzgados, incluyendo su yerno. Creo, por cierto, que los medios quisieron ver en el discurso del Rey una condena en la figura de su yerno más fuerte de lo que el Monarca intentó. Pero tanto los medios de información como la mayoría de los parlamentarios deseaban tan fervientemente que el Rey hiciera tal referencia al yerno, que oyeron lo que deseaban oír, aunque el Rey no hiciera ninguna referencia a su familiar, por mucho que los medios así lo desearan e interpretaran. De ahí la queja del Rey a los propios medios.
Pero tal aplauso puede significarle a las Cortes españolas también un elevado coste, contribuyendo a su desprestigio. Es más que probable que el famoso y esperado juicio al yerno –si es que se produce- quede en agua de borrajas. La Justicia en España es bien conocida internacionalmente por su lentitud además de por su conservadurismo y excesiva docilidad hacia los grupos poderosos. Véase, entre muchos otros ejemplos, el bochornoso caso Palau de Catalunya, todavía no resuelto, o el caso Garzón, el único Juez que se atrevió a cuestionar los crímenes del franquismo, que ha terminado siendo juzgado por el mismo Tribunal Supremo. Estos y muchos otros actos están desacreditando nacional e internacionalmente a la Justicia española. En el programa de humor de mayor audiencia en EEUU se comentaba que de la misma manera que Bolivia -que no tiene mar- tiene un Ministerio de Marina, España tiene un Ministerio de Justicia. Las fuerzas profundamente conservadoras que todavía controlan grandes aparatos del Estado están dando una imagen muy penosa de lo que es la Justicia en España. De ahí que la esperanza de que se haga justicia sea tan baja, y que la judicatura sea uno de los sectores del Estado más impopulares.

El descrédito de la democracia
El gran descrédito de las instituciones políticas y judiciales no se debe primordialmente a la corrupción en tales instituciones, por muy serio que sea este fenómeno. El eslogan de los Indignados de que “no hay pan para tanto chorizo” define bien el problema. Pero el eslogan más dañino para la clase política es el de “no nos representan”. Y la mayoría de los representantes se están ganando a pulso tal definición. El comportamiento escasamente democrático de las opciones políticas gobernantes alcanza unos niveles que requieren una condena y denuncia que no se ha dado en el establishment español. Baste comparar la respuesta del establishment británico a lo que ha ocurrido en Gran Bretaña con los recortes del gobierno Cameron, con el silencio ensordecedor del establishment español frente a los recortes del gobierno Mas en Catalunya y del gobierno Rajoy en España. En todos estos casos, los partidos gobernantes en sus campañas electorales habían prometido que no realizarían los recortes que ahora están haciendo. Prometieron repetidamente no hacerlos, lo cual no fue obstáculo para que, una vez elegidos, los hicieran con toda rapidez.
En Gran Bretaña hubo un gran revuelo dentro del establishment británico. Nada menos que el Arzobispo de Canterbury, líder espiritual de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, denunció al gobierno Cameron por no respetar el mandato popular y cínicamente ocultar sus intenciones reales. Definió tales medidas como legales, pero no legítimas. En Catalunya y en España, los recortes han sido sustanciales, actuando con el mismo cinismo. Un conocido dirigente de la coalición gobernante de Catalunya incluso aclaró que “si hubieran anunciado los recortes, la gente no nos habría votado”. El grado de cinismo y falta de sensibilidad democrática es enorme y explica el enorme descrédito de la clase política que, repito, no se debe primordialmente a la corrupción, sino a su falta de compromiso democrático. De ahí que la crítica “no nos representan” no proceda de un movimiento antidemocrático, sino al revés, procede de un movimiento (los indignados) auténticamente democrático, que exige que exista democracia en España.
El establishment, mientras tanto, ha mantenido un silencio ensordecedor. Es inimaginable que el Arzobispo y Cardenal Rouco Varela criticara al gobierno Rajoy, o el Abad de Montserrat o el Cardenal de Barcelona denunciaran al gobierno Mas por no cumplir sus promesas. Lo único que han hecho es enfatizar la necesidad de que se elimine el aborto. Este comportamiento dice mucho del sentido de la moralidad que entiende y tiene una institución que se define como la portadora de la moralidad pública.
Una situación un tanto semejante ocurre con los medios de mayor difusión que, salvo contadísimas excepciones, no han denunciado la falta de compromiso democrático de los partidos que realizan políticas que no estaban en sus programas y que violan las promesas hechas, práctica que se ha dado comúnmente durante todos estos años. Esto está llevando a una crisis de legitimidad enorme que el aplauso al discurso del Rey por parte de las Cortes españolas ni capta, ni entiende. Como bien dijo un Indignado de Terrassa en un acto reciente, “Se están cargando la democracia española y ni siquiera se enteran”.

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02/12/2011 - Un editorial de Nou Cicle: El míting del Raval, més que una sorpresa

Si una paraula era freqüent en els comentaris que se sentien a la sortida del míting del Teatre del Raval en el que Joan Ignasi Elena es presentà com a candidat a la primera secretaria del PSC, aquesta era la paraula “sorpresa”. És cert: l’acte va sorprendre, i molt.

Va ser sorprenent l’assistència tan nombrosa, amb el teatre ple de gom a gom, de gent vinguda – sense autocars! – d’arreu de Catalunya.

Va sorprendre l’edat dels nombrosos assistents, entre els que els joves i els molt joves eren majoria.

Va sorprendre el contingut polític de les intervencions dels que van parlar en el míting, també joves i molt joves en la seva gran majoria. Parlaren – com assenyalà la crònica de l’endemà a La Vanguardia – de “rebel·lia, passió, valentia, ambició i canvi”, composant “una mena de melodia del nou socialisme que vol representar Elena.”

Hi ha una nova generació socialista que ha fet una passa endavant i comença a parlar alt i clar. Amb un discurs autèntic, positiu, entenedor, sense concessions a les frases fetes i als tòpics, amb continguts i propostes polítiques i organitzatives concretes i constructives, que seran debatudes en el 12è Congrés del PSC.

Parlant del congrés, Joan Ignasi Elena va dir una cosa que compartim: “No pot ser un congrés d’una victòria pírrica forjada des de càlculs més o menys simplistes i endogàmics. Ha de ser un congrés d’una àmplia victòria política. D’una àmplia victòria forjada des de les idees i els projectes, perquè la nostra principal i generosa prioritat ha de ser la de ser més i més poderosos portes enfora i no portes endins”.

“El nostre gran adversari”, va afegir Joan Ignasi Elena al final de la seva intervenció, “és l’apatia, la tendència a pensar que davant la crisi de valors i la complexitat del  moment hi ha poca cosa a fer i que, per tant, està justificat resignar-se i quedar-se aixoplugat en les unanimitats.”

Estem segurs que, en aquest sentit, el míting del Teatre del Raval i les propostes que Joan Ignasi Elena i els altres set intervinents van avançar,  signifiquen un estímul positiu i indispensable, de cara a l’àmplia victòria col·lectiva, portes enfora i portes endins, que desitgem que es produeixi en el 12è Congrés del PSC.

Una cosa, en tot cas, ja és clara en aquests moments. Aquest míting del Teatre del Raval no ha estat solament una sorpresa, sinó molt més. Ha estat el començament d’una història.


24/11/2011 - ¿Dónde está el ‘tsunami’?

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 24 de noviembre de 2011

Este artículo señala que en contra de lo que se está señalando en muchos medios de información no ha habido un tsunami en España a favor del Partido Popular ni de sus probables políticas de austeridad. El artículo también indica que tampoco hay una aprobación por la mayoría de la población catalana en cuanto a las medidas de austeridad llevadas a cabo por CiU en Catalunya.

No hay plena conciencia en los mayores centros de los establishments políticos y mediáticos españoles del grado de descontento de la mayoría de la población hacia la clase política. Una de las expresiones utilizadas por el Movimiento 15-M para manifestar su desacuerdo con las políticas públicas altamente impopulares aprobadas durante los años de crisis por mayorías en las Cortes españolas (y en varios parlamentos autonómicos), es que tales políticos “no nos representan”, dicho que goza de una simpatía generalizada entre la población. Las encuestas de opinión popular expresan que la clase política se ha convertido en uno de los mayores problemas que existe en España.

Este desapego con las instituciones políticas está basado, en parte, en la naturaleza poco representativa del Parlamento, resultado de un sistema electoral poco representativo, hecho que se ha mostrado con toda claridad en las elecciones del 20-N.

La interpretación más común en los medios de mayor difusión españoles es que la población se ha movido hacia la derecha, eligiendo masivamente al partido conservador. Con ello se señala por parte de tales medios que existe un amplio apoyo a las propuestas electorales de tal partido, que se centran en la necesidad de hacer recortes masivos de gasto público. Rajoy señaló en campaña que, excepto las pensiones, ningún otro capítulo del presupuesto se salvaría de las reducciones de gasto público.

La victoria del PP se está presentando, pues, como una victoria abrumadora, utilizándose el término tsunami con gran frecuencia. Y como muestra de este tsunami se presenta el mapa electoral de España cubierto de azul, el color del PP, excepto en Catalunya y en el País Vasco. Tal tsunami se presenta también como un mandato para hacer políticas de austeridad. Por cierto, en Catalunya, la victoria de CiU también se ha presentado como una aprobación masiva por parte del pueblo catalán de las políticas de recortes que ha realizado tal partido en el Gobierno.

En todas estas interpretaciones se ignora la escasa calidad democrática del sistema electoral español. Veamos los datos. El PP consiguió sólo el 30% del voto del censo electoral, es decir, de todos los españoles adultos que podían votar. Ello quiere decir que el 70% no le votó. No es cierto, por lo tanto, que el pueblo español que incluye, además de los votantes del PP, a los abstencionistas y a los votantes de otras opciones políticas, haya dado su apoyo al PP y a sus políticas de austeridad. La gran mayoría del pueblo español no votó al PP, ni apoya sus políticas.

Es más, los datos tampoco confirman que haya habido un movimiento del pueblo español hacia la derecha. El voto del PP fue del 30,27% de todas las personas que podían votar, que fue sólo un 0,96% (repito, sólo un 0,96%) más del que consiguió en 2008 en las anteriores elecciones legislativas (un 29,31%). Es difícil sostener que ha habido un tsunami a favor del PP, la expresión utilizada en la mayoría de los medios. Continúa siendo un partido que, bajo un sistema proporcional que diera el mismo peso a todos los votos, sería minoritario. Su aumento acentuado de número de parlamentarios se debe primordialmente al colapso del PSOE, que pasó de representar el 32,19% del censo electoral al 19,49%, precisamente por haber hecho los recortes que ahora el PP quiere expandir. No es coherente argumentar que hay un mandato popular para realizar las políticas de austeridad del PP cuando el PSOE fue expulsado del Gobierno precisamente por llevar a cabo tales políticas.

Una situación incluso más acentuada ocurre en Catalunya con CiU. Este partido consiguió sólo el voto del 18,8% de todos los catalanes que podían votar, lo cual quiere decir que el 81,2% no le votó. Deducir de ello –como ha concluido el presidente de tal partido y de la Generalitat– que el resultado de las elecciones es una muestra de apoyo del pueblo catalán a sus recortes es una lectura excesivamente sesgada que carece de credibilidad. Aquí, de nuevo, el hecho de que se presentara a toda Catalunya bajo los colores de CiU se debe predominantemente al descenso tan notable del PSC, que pasó de cosechar el apoyo de un 31,74% del censo electoral (de todos los catalanes que podían votar) a un 17,1%, resultado en gran parte de la identificación del PSC con los recortes del Gobierno Zapatero.

No hay, pues, un mandato popular para que el PP o CiU realicen las políticas de recortes, si por mandato se entiende el deseo de la mayoría de la ciudadanía. En realidad, las encuestas que tenemos disponibles muestran que la mayoría de la población no está de acuerdo con tales políticas, favoreciendo otras alternativas, muchas de las cuales ni siquiera están siendo consideradas (encuesta del CIS de 2010 y 2011).

Vemos, pues, que el partido que gobernará es un partido minoritario entre la población española, aunque tenga gran mayoría en escaños. De ahí que cuando el Movimiento 15-M denuncie a las Cortes españolas por realizar las políticas impopulares de recortes, por no representar a la mayoría de la población, llevará toda la razón, pues representarán sólo a una minoría. El PP tendrá un control casi absoluto sobre los aparatos del Estado sin que le haya votado la mayoría de los españoles, por mucho que los medios pinten en azul el mapa de España. No hay duda de que, de llevarse a cabo tales políticas de recortes, además de generar gran conflicto social, desacreditarán todavía más a la clase política y a la democracia española. Las nuevas generaciones, educadas ya en valores democráticos, son más exigentes que las que les precedieron y no aceptarán la democracia limitada que tenemos, resultado de una Transición inmodélica que determinó una democracia incompleta, responsable de un bienestar insuficiente.

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23/11/2011 - El partit del futur

En les aportacions a l’actual debat socialista hi ha una coincidència bastant àmplia, no sols sobre la necessitat d’una renovació sinó sobre les característiques desitjables del PSC del futur. Una companya les va resumir en un article: el nou PSC, escrivia, ha de ser “amable, digital, modern, jove, obert, d’esquerres, catalanista, global, social i innovador”. [i]

Són objectius que compartim. Es tracta de desenvolupar-los concretamxent, de traduir-los en propostes a realitzar. Això requereix una renovació ambiciosa i efectiva.

En l’altre extrem, tenim clar el model de partit que rebutgem. És el descrit pel responsable d’un partit europeu: “De cada quatre afiliats, un és un càrrec electe, dos treballen al seu servei, i el quart és un militant”.  Un partit socialista no pot reduir-se a unatecnoestructura professionalitzada, on s’organitzen jeràrquicament persones que fan o volen fer “carrera política”.

Aquesta deriva ignora la importància vital que té, per a tot partit socialista, la militància social, la participació d’aquesta en la vida del partit i la funció de la societat civil en una estratègia general de canvi.

La qüestió que es planteja, aleshores, és com avançar en una dinàmica efectiva que ens apropi al model desitjat i eviti el que rebutgem.

El congrés del partit ha de prendre acords per avançar vers el model que desitgem. Però els acords congressuals no signifiquen una solució automàtica.  Calen, a més, dues altres coses: 1/  El convenciment col·lectiu sobre els canvis a introduir i les rutines i inèrcies a superar, 2/ Un projecte concret, intel·ligent i dinàmic, d’innovacions a realitzar progressivament, entre tots i totes,  utilitzant a fons tota la generositat i l’energia plural del partit.

El  Congrés del PSC ha de ser un punt de partida que defineixi els objectius, instruments, projectes i mètodes de la renovació. A partir d’aquest full de ruta hem de posar tota la nostra intel·ligència col·lectiva i tota la nostra energia al servei  d’un “nou començament” del PSC.

L’objectiu central ha de ser que el partit esdevingui una gran organització sociopolítica del segle XXI, amb els projectes, mètodes i instruments que requereixen els reptes i tendències actuals, en un període de crisi i de transició cap a una nova època i cap a una nova política.


17/11/2011 - No a la abstención

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 17 de noviembre de 2011

Este artículo analiza brevemente la evolución de la democracia española y las razones de sus muchas limitaciones. El artículo concluye con la necesidad que la estrategia para conseguir una segunda transición de la democracia incompleta a una democracia más desarrollada incluya, además de movilizaciones populares, unos cambios legislativos que requieren también la participación electoral a favor de aquellas opciones políticas que apoyen la necesidad de democratizar las instituciones escasamente representativas del Estado español y de sus CCAA.

El olvido del pasado reciente de España, alentado primordialmente por los partidos conservadores, explica que gran parte de la juventud conozca muy poco la historia de este país. De la Segunda República, por ejemplo, suele desconocerse que fue una de las épocas más reformistas y con mayores cambios en la primera mitad del siglo XX, a pesar de su brevedad. De la dictadura se desconoce también que fue de las más sangrientas que ha habido en Europa, como lo muestra que por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000. Lo que se les ha transmitido a los jóvenes es que aquel régimen permitió el desarrollo económico y social del país, con el surgimiento de las clases medias que presionaron para que se hiciera la Transición a la democracia (considerada como modélica) guiada por el monarca, que nos condujo a una democracia homologable a cualquier democracia europea.
La realidad, sin embargo, fue muy distinta. La dictadura impuso un enorme retraso económico, político y social al país, de manera que cuando el dictador murió, teníamos las desigualdades más grandes, y el gasto público social y el nivel educativo más bajos de la Europa occidental.
También se ignora que la Transición de la dictadura a la democracia se hizo en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras, aun cuando el mayor impulso que forzó el fin de la dictadura procedió de las movilizaciones populares, y muy en especial de la clase trabajadora de las distintas naciones y pueblos de España. Nuestro país tuvo el mayor número de huelgas de Europa entre 1974 y 1978, de manera tal que, aunque el dictador murió en la cama, la dictadura murió en la calle. Tal presión, sin embargo, no fue suficiente para que hubiera una ruptura con el régimen anterior. Las fuerzas conservadoras continuaron teniendo un dominio casi completo de los aparatos del Estado, así como de las instituciones financieras y económicas y gran parte de los medios de mayor difusión.
Este dominio determinó, entre otros hechos, el diseño de la Ley Electoral, que tenía como objetivo debilitar a las izquierdas en general y al Partido Comunista en particular. Tal partido había protagonizado la lucha contra la dictadura y era percibido por los sucesores del franquismo como su mayor enemigo. Esta ley estableció las bases de un bipartidismo que, sesgado hacia la derecha, dificultó enormemente la aparición y crecimiento en el arco parlamentario de opciones de izquierda. La izquierda mayoritaria, al ver que este diseño la beneficiaba a ella a costa de la más temida y radical, respaldó tal bipartidismo que, aun cuando favoreció el tamaño de su grupo parlamentario, dificultó el desarrollo de su programa electoral, pues al no obtener fácilmente mayorías, se tuvo que aliar más frecuentemente con las derechas nacionalistas conservadoras que con los partidos a su izquierda. El hecho de que el Gobierno tripartito catalán fuera más progresista y avanzado en sus reformas que el Gobierno socialista español se debe precisamente a que el Partido Socialista de Catalunya tuvo que aliarse con otros partidos a su izquierda. Tal Gobierno tripartito lideró el periodo más progresista que haya vivido Catalunya en los últimos setenta años, lo cual explica la enorme hostilidad que despertó en el establishment nacionalista conservador catalán.
El sesgo del proceso electoral y las alianzas que determinó explica el enorme y creciente desfase entre lo que la población desea y lo que los gobiernos aprueban, un desfase especialmente perjudicial para el Gobierno socialista, cuyas renuncias durante el periodo 2008-2010 a sus promesas electorales han creado un enorme rechazo. Ello ha dado pie a que las derechas (sucesoras, en su mayoría, de las fuerzas que dominaron la dictadura) se aprovecharan hábilmente, presentándose como “el partido de los trabajadores” criticando al Gobierno Zapatero con argumentos propios de la izquierda. Entre otros, han señalado que España es el país con mayores desigualdades en la UE, ocultando que han sido tales fuerzas, que el PP representa, las causantes de que España haya sido siempre el país con mayores desigualdades, que se han incrementado con la crisis y que, sin ninguna duda, se acentuarán todavía más con las políticas neoliberales que el PP ha propuesto, en caso de que gobierne.
Esta distancia ha generado una protesta generalizada, liderada por el Movimiento 15-M, que goza de un amplio apoyo popular (el 62% de la población), y que está indignado con la clase política porque considera que no les representa. Una respuesta comprensible ante esta situación, pero errónea, sería la de abstenerse. El movimiento de rebelión continuará y se incrementará todavía más con el futuro que se avecina. La recuperación de la democracia exige una segunda transición desde la democracia incompleta a la democracia que la ciudadanía exige, que incluye una representatividad más proporcional y formas de participación directa, hoy prácticamente inexistentes. Se requieren, además, cambios profundos, tanto en la Ley Electoral como en el sistema de financiación de los partidos y su democratización.
Pero esto no se conseguirá absteniéndose. La lucha por la democracia va a ser una lucha larga y difícil que debe realizarse en todos los frentes. Las necesarias movilizaciones y la agitación social son esenciales. Pero esta necesaria presión, para tener impacto sobre el bienestar de la población, debe traducirse también en intervenciones legislativas, lo cual requiere una presión sobre las únicas instituciones representativas existentes, por insuficientes que sean. De ahí la enorme importancia de respaldar a aquellos partidos que, por su origen e historia, puedan y quieran apoyar al necesario movimiento de rebeldía.

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03/10/2011 - (Català) Per favor, no utilitzin en Pep Termes

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19/09/2011 - Gregorio Peces Barba, la democracia incompleta que tenemos, y los indignados

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 19 de septiembre de 2011

Este artículo critica los argumentos utilizados por Gregorio Peces Barba en contra del movimiento 15-M, acusándole de carecer de sensibilidad democrática, de dificultar el pluralismo político y de ignorar el consenso establecido entre las derechas y las izquierdas que creó la democracia existente. El artículo señala que la democracia española es muy incompleta, limita y obstaculiza la participación ciudadana, favorece un bipartidismo y reproduce el enorme poder de las fuerzas fácticas que dominaron el proceso de la Transición inmodélica. El artículo felicita al movimiento 15-M por exigir una segunda Transición, de la democracia limitada que existe hoy en España, a una democracia participativa, auténticamente plural, en la que sea la ciudadanía la que decida sobre los quehaceres del Estado.

Por lo visto, Gregorio Peces Barba se encuentra incómodo e incluso se siente amenazado por el movimiento 15-M, pues en menos de cuatro semanas ha escrito dos artículos en El País (el último titulado “Los indignados y la democracia” 13.09.11) insultándoles y llamándoles de todo. En cierta medida su reacción es predecible, pues Gregorio Peces Barba (a partir de ahora GPB) es una de las figuras más prominentes del establishment político del país, centrado en Madrid, que ha gozado de gran poder y protagonismo en las instituciones políticas y académicas del país, habiéndose convertido en el portavoz de la sabiduría convencional que está siendo cuestionada por el movimiento 15-M, caracterizado precisamente por su postura anti-establishment.
En sí, este enfrentamiento podría ser enriquecedor, pues podría haber sido la base para establecer un intercambio que podría haber alcanzado las dimensiones de un debate entre el establishment y sus oponentes, si GPB hubiera expresado mayor control en su respuesta. Pero no ha sido así. Abusando de su poder y de las enormes cajas de resonancia puestas a su disposición, ha escogido la vía insultante que caracteriza a la estructura del poder cuando se siente amenazada. Como bien decía Jean Paul Sartre, el insulto (tanto intelectual como físico) es parte de la represión sobre la cual está basado el poder. El movimiento 15-M no goza de gran acceso a los medios, lo cual GPB utiliza a su favor.
En su primer artículo (“Un balance electoral y algunas ideas” 25.06.11) acusaba a los indignados del 15-M de ser desagradecidos por haber abucheado al Sr. Botín, el Presidente del Banco Santander, en un acto académico. Tal señor ha dado fondos a la Universidad Carlos III, de la cual GPB es Rector, para proveer becas a los estudiantes, razón suficiente –según él- para que los estudiantes universitarios existentes en el seno del movimiento 15-M le aplaudieran. Como señalé recientemente en un artículo publicado en El Plural (“El establishment, la Banca y el Movimiento 15-M”. 11.07.11) es sorprendente el grado de desconocimiento (que tal protesta de GPB implica) de lo que representa el Sr. Botín en España y el impacto del sistema bancario (que tal señor representa) ha tenido en la creación de la crisis. Por lo visto, los estudiantes tendrían que haber aplaudido a tal señor por los fondos para las becas recibidos, ignorando el rol que la banca ha tenido en la crisis, en el desahucio de las personas que no pueden pagar sus hipotecas y en su sustracción de fondos que son debidos al Estado (que tiene el gasto en educación más bajo de la UE-15), debido al fraude fiscal que la banca ha favorecido. El hecho de que los estudiantes de la Carlos III antepusieran los intereses de España, expresando su desaprobación a tales comportamientos, a sus intereses particulares de tener becas procedentes de tal señor, es algo noble y digno de aplauso. Lamento que GPB antepusiera los intereses particulares de la Carlos III (los fondos que recibe del Sr. Botín) a los intereses generales del país (protestando por el comportamiento de la banca, que ha afectado muy negativamente el bienestar de la mayoría de las clases populares, lo cual no hizo)

La acusación a los indignados de ser escasamente democráticos
En este nuevo artículo GPB insulta al 15-M de tener escasa sensibilidad democrática. Para llegar a tal conclusión tergiversa la postura de tal movimiento. Acusa, por ejemplo, al movimiento 15-M de ver la democracia actual como una mera continuación de la dictadura, una especie de franquismo camuflado. Le acusa también de no respetar el pluralismo, atribuyendo su protesta a su ignorancia, resultado de su desconocimiento de los hechos, consecuencia de no haber participado en la lucha contra el franquismo. De ahí que proteste de la arrogancia que, según él, supone la crítica del movimiento 15-M a él y a otros que como él “peleamos a pecho descubierto frente al franquismo”, subrayando a la vez que el 15-M está equivocado en no agradecer “la participación de los personajes procedentes de la dictadura, como Martín Villa, entre otros, “que lucharon lealmente, y nosotros con ellos, para tener la Constitución”. Estas citas –entre otras- resumen correctamente su postura, que es muy representativa del establishment político que configuró la transición de la dictadura a la democracia. Veamos ahora los datos.
Creo conocer bien el movimiento 15-M, al cual tengo gran simpatía. Me he leído todos sus documentos, que expresan sus posturas, y no he leído en ninguno de ellos que la democracia existente sea un franquismo camuflado. Esta tergiversación de la postura del adversario es un truco de mal debatiente impropio de un académico. Ni que decir tiene que en un movimiento tan rico en sensibilidades como el 15-M pueda incluir posturas que sostengan tal tesis. Pero la mayoría del movimiento 15-M nunca ha escrito o sostenido lo que GPB le atribuye.
Lo que sí ha dicho y que yo comparto (Véase mi libro Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. De lo que no se habla en nuestro país) es que la transición de la dictadura a la democracia se hizo en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras que controlaban los aparatos del Estado y que, como resultado de ello, la democracia existente es enormemente incompleta. De ahí la llamada del 15-M (que yo también comparto) de la necesidad de que se haga una segunda transición, de una democracia incompleta a una más avanzada y desarrollada, que responda a sus exigencias de mayor, no de menor, democracia. Y una de ellas es conseguir una mayor participación ciudadana y un mayor pluralismo. GPB, defensor de la democracia incompleta, se ve amenazado por esta demanda. Antepone su orgullo personal de haber contribuido al diseño de la Constitución, con el “leal apoyo” de las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado y que se beneficiaron enormemente de aquella transición (el sistema electoral favorece claramente a las derechas y dificulta enormemente el pluralismo) a la necesidad urgente de democratizar España. El 15-M está exigiendo una representatividad mayor de la escasamente representativa democracia existente, incluyendo una mayor pluralidad y una mayor representatividad. ¿Quién es, pues, el que no respeta el pluralismo y la democracia?

Democracia es mucho más de lo existente en España

GPB se opone a la expansión de formas de democracia directa, como referéndums, habiendo indicado que las claras limitaciones en la participación ciudadana existentes en la Constitución eran consecuencia de su urticaria hacia los plebiscitos populares que la dictadura promovió. Considero tal argumento de una enorme insensibilidad. ¿Cómo puede GPB ver ninguna semejanza entre un plebiscito bajo una dictadura fascista con un referéndum bajo la democracia? Tomar la experiencia de lo primero como justificación para dificultar lo segundo es ofensivo a cualquier sensibilidad democrática.
Lo que la transición produjo fue un sistema predominantemente bipartidista que potencia el poder de las élites dirigentes, sobre todo de los dos mayores partidos, a costa de todos los demás. Y lo que ha ocurrido con la reforma constitucional es un claro ejemplo de ello. Dos personas, el Sr. Zapatero y el Sr. Rajoy, deciden repentinamente y con nocturnidad que se va a hacer la reforma constitucional, y ésta se hace en cuestión de días (reforma, por cierto, que dígase lo que se diga, es un ataque frontal al estado del bienestar de este país). Y a los dos partidos mayoritarios se les informa y disciplinadamente votan de forma unánime (con sólo un voto en contra en el lado PSOE), prohibiendo a la vez que se haga un referéndum. Y GPB aprueba que no se le permita a la ciudadanía (de la cual, en teoría, deriva el poder de las Cortes Españolas) ni decidir ni ser consultada en una decisión de enorme importancia para la ciudadanía española. GPB aprueba que no se haga el referéndum. La mayoría del 15-M, sin embargo, presiona para que se haga. Y GPB tiene la osadía de insultar al 15-M acusándole de tener insensibilidad democrática. Creo que no hace falta añadir más comentarios.
Una última nota personal. Me ofende profundamente que GPB quiera callar el movimiento 15-M atribuyéndose un poder moral y una representatividad que no tiene. En su acusación al 15-M intenta monopolizar la voz de “los que peleamos a pecho descubierto contra el franquismo”, diciendo de forma acusatoria que las posturas supuestamente antidemócratas del 15-M reflejan un desconocimiento de lo que fue la dictadura y la transición.
Yo, y miles y miles como yo, luchamos con más intensidad, por más tiempo y con mayor coste personal que GPB (ver “Entrevista al profesor Navarro sobre su experiencia personal durante la dictadura” en www.vnavarro.org). Y ni yo ni miles de ciudadanos que luchamos contra la dictadura nos sentimos identificados con sus posturas o argumentos. Ni tampoco coincidimos con su lectura de que el 15-M menosprecia la contribución de lo que él llama “sus leales colaboradores” en las derechas gobernantes, tales como Martín Villa (por cierto, jefe del sindicato fascista SEU, responsable de que me expulsaran de España en 1962 y que, como consecuencia mis padres no conocieran bien a mi hijo). Tales “leales” colaboradores vieron que sus propios intereses y los intereses de clase que representaron exigían un cambio para poder mantener su poder. Y la realidad así lo muestra.
De ahí que miles y miles de los combatientes antifascistas (sean éstos socialistas, comunistas o anarquistas) nos sentimos más identificados con el movimiento 15-M (que es un soplo de aire fresco que deseamos se convierta en vendaval) que con el establishment (incluido el establishment socialista) que hoy se han convertido más en parte del problema que en parte de la solución.

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15/09/2011 - Carta a diputados y senadores

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 15 de septiembre de 2011

Esta carta a los diputados y senadores de las Cortes españolas argumenta por qué la salud de la democracia española (un tanto deteriorada) requiere que una medida aprobada por las Cortes españolas por partidos que no la tenían en su programa electoral, sea refrendada por la ciudadanía española de la cual deriva el poder de las Cortes.

Querido diputado y/o senador de las Cortes Españolas:

Hace unos días, antes de que las Cortes aprobaran la reforma constitucional y la Ley Orgánica que la complementa, le escribí una carta en la que, considerando la enorme importancia de la medida que se iba a discutir en las Cortes españolas, le pedía que en caso de que se aprobara, usted permitiera con su voto que tal medida fuera sometida a un referéndum para su ratificación, tal y como recoge el artículo 167.3 de la Constitución. Colgué tal carta en la red y, con la ayuda de Actuable, en pocos días casi 150.000 ciudadanos añadieron su firma a tal petición. Desde entonces, la respuesta ha sido enorme. Y las encuestas muestran que la gran mayoría de la ciudadanía española es partidaria de que haya un referéndum que le permita no sólo dar su opinión, sino decidir sobre tal medida, pues, como señala la Constitución, tal referéndum sería vinculante.

Ahora, cuando la reforma constitucional ha sido aprobada por las Cortes, es más necesario que nunca que sea refrendada –bien aprobada, bien rechazada– por la ciudadanía española de la cual deriva todo el poder que tienen las Cortes en su responsabilidad delegada. Cuando un ciudadano vota a una opción política, lo hace en base a su programa electoral. Si una medida de tal envergadura es aprobada por mayoría en las Cortes por miembros de partidos políticos, cuando ninguno de ellos había propuesto esta medida en su programa electoral, esta debiera ser refrendada por la ciudadanía. Tiene que ofrecérsele a esta una oportunidad para expresar su deseo y mandato, pues forzándole sólo a que exprese su oposición o aprobación a tal medida en las próximas elecciones es –espero que usted esté de acuerdo– tener una visión excesivamente limitada y reduccionista de lo que es democracia. El escaso desarrollo de referendos en España, no sólo a nivel central, sino también autonómico y local, parece reflejar un temor a la ciudadanía que no puede justificarse, como lo ha hecho uno de los escritores de la Constitución en unas declaraciones recientes, en base a querer evitar el ejemplo de los plebiscitos durante la dictadura. La homologación de referendos en democracia con plebiscitos bajo la dictadura es, además de ofensivo para la democracia, ignorar y/o confundir la enorme diferencia entre participación ciudadana en una democracia e imposición de una medida gubernamental en una dictadura.

De ahí que no permitir a la ciudadanía que decida en una materia de tal trascendencia es contribuir a la percepción, ampliamente sostenida, de que existe una enorme distancia en España entre los gobernantes y los gobernados. Usted habrá leído que, según las encuestas, la clase política es el tercer problema que la población española indica que existe en España. Admitirá, pues, que ello es un síntoma de que algo no funciona suficientemente bien en nuestra democracia, percibiéndose a los representantes limitados en su representatividad, excesivamente influenciados por intereses ajenos a los de la ciudadanía a la que representa. La toma de decisiones ahora que afectan enormemente a la vida de los ciudadanos, sin haber estos sido consultados, sería un error enorme que aumentaría, todavía más, esta distancia entre gobernantes y gobernados que, según la ciudadanía, existe en la insuficiente y limitada democracia española.

La democracia ha costado muchísimo en España. La democracia no fue, como sectores conservadores señalan, una democracia otorgada, sino una democracia ganada por la presión popular. Costó mucho llegar a donde estamos y no podemos permitirnos que se desacredite y se deslegitime la democracia existente. Cuando usted vote, en un momento histórico, para permitir que haya o no un referéndum, piense por un momento en los miles y miles de españoles fusilados, torturados, prisioneros y exiliados para que usted tenga el honor de representar al pueblo español. Pero este honor conlleva responsabilidades. Y una de ellas no puede ser que usted vote en contra de permitir al pueblo español que sea consultado y sea él el que decida.

Permítame, por último, una nota de aclaración que incluí en el preámbulo de mi carta anterior. Algunos defensores de la medida aprobada niegan que, en sí, la reducción del déficit del Estado que se exige en la medida aprobada afecte negativamente el Estado del bienestar de los españoles. Pero la experiencia histórica muestra que ello será así. Cuando las Cortes españolas decidieron la integración de España en la eurozona, se acordó llevar a cabo el mandato de Maastricht, que exigía que el déficit público del Estado fuera menos de un 3% del PIB. En sí, esta medida no tenía por qué afectar negativamente al bienestar de la población española, pues la reducción del déficit no tiene por qué disminuir el gasto público (la mayoría del cual es gasto social) o incluso evitar su expansión. Los impuestos, por ejemplo, pueden aumentarse, reduciéndose el déficit, y, si los ingresos al Estado se incrementan notablemente, se puede, incluso, aumentar el gasto público social.

Esto es la teoría. Pero, en la práctica, la solución que se escogió fue reducir el gasto público, incluyendo el social. España, que tenía y continúa teniendo el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15 en 1993, cuando se iniciaron las medidas de reducción del déficit, vio aumentar su déficit de gasto público social (medido por la diferencia existente de gasto público social per cápita entre España y el promedio de la UE-15) de una manera muy notable. Y lo mismo está ocurriendo ahora. De ahí que tal medida impedirá corregir el enorme déficit social de España. Es probable que usted tenga otra opinión sobre ello. Y respeto su postura. Pero no puede negar la necesidad imperiosa en una democracia de que tal medida se debata y sea aprobada por la ciudadanía de la cual deriva su poder delegado. Espero que en esto esté de acuerdo.

Atentamente.

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09/09/2011 - (Català) Comentari del professor Navarro als fets vergonyosos que van passar en l’entrevista que li va fer Manel Fuentes a Catalunya Ràdio

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02/09/2011 - La democracia incompleta: la necesidad de una segunda transición

Artículo publicado en El Plural por Vicenç Navarro, 2 de septiembre de 2011.

Este artículo critica las limitaciones e insuficiencias de las instituciones representativas como resultado del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tuvieron en el proceso de transición de la dictadura a la democracia. La escasa representatividad de las Cortes Españolas y el limitado desarrollo de formas de democracia directa como referéndums, han llevado a una situación en la que la mayoría de las Cortes han aprobado una de las medidas que tendrá mayor impacto negativo sobre el Estado del Bienestar español, constitucionalizándola sin que el pueblo español haya sido consultado en tal medida. Ésta, no estaba en los programas electorales de los dos partidos que la han aprobado, y es probable que ahora nieguen a la ciudadanía la posibilidad de hacer un referéndum vinculante que permitiría recuperar a la ciudadanía española el derecho que le pertenece de ser la autoridad final del proceso democrático del cual derivan las Cortes su poder.

La transición de la dictadura a la democracia distó mucho de ser modélica, tal como la define la sabiduría convencional del país, reproducida en la mayoría de medios de información y persuasión que existen en el país. El enorme dominio que las fuerzas conservadoras (herederas del sistema dictatorial anterior) tuvieron sobre tal proceso, marcó definitivamente el tipo de democracia que se estableció en España, instaurándose unas instituciones representativas en las que continuaron teniendo una gran influencia, cuando no la mayor influencia. Ni que decir tiene que el factor determinante del cambio que forzó la transición fue primordialmente la movilización obrera, dato que se ha ido silenciando para promover la visión conservadora de la transición (que asume que la democracia fue otorgada por el Monarca al pueblo español). Desde 1974 a 1976, España vio el mayor número de huelgas políticas que haya existido en la Europa continental en la segunda mitad del siglo XX. No debiera nunca olvidarse que aunque Franco murió en la cama, la dictadura murió en la calle. Y debiera siempre recordarse, y ahora más que nunca, que cuando la población se moviliza, tiene un gran poder sobre el Estado.

Ahora bien, la izquierda política, es decir, los partidos políticos, acababan de salir de la clandestinidad y sus dirigentes políticos apenas habían salido de la cárcel. De ahí que el equilibrio de fuerzas de las instituciones políticas era muy desigual y el resultado –la democracia establecida- fue muy limitado e insuficiente. Quisiera subrayar que esta descripción de lo ocurrido (que me parece corresponde más a la realidad que la visión idealizada de aquella transición), no es, en sí, una crítica a las izquierdas o de cómo se hizo la transición, pues es probable que no hubiera habido otra alternativa. Pero me parece un profundo error definirla como modélica, pues ofrece una imagen errónea de lo conseguido en aquel proceso -es decir, de la democracia española-, definiéndola como modélica, lo cual es obvio que no lo es.

El dominio de las fuerzas conservadoras en el proceso limitó enormemente la representatividad y modus operandi de sus instituciones políticas. Así, la Ley Electoral, cuyo primer borrador había sido elaborado durante el primer gobierno de la Monarquía, por la Asamblea del Movimiento Nacional como condición de su desaparición, dio gran peso a los territorios conservadores, y a pesar de los cambios posteriores ocurridos en el periodo democrático, la escasa proporcionalidad del sistema democrático se mantuvo. Resultado de ello es que en España el sistema electoral se distancia mucho del principio democrático que afirma que cada ciudadano debe tener la misma capacidad de determinar el quehacer común a través del sistema electoral. Esto, en España no ocurre. No cada voto vale lo mismo. De ahí que en España los votos a las izquierdas han sido, en casi todas las elecciones legislativas, muy superiores a los votos a las derechas y sin embargo, las izquierdas no han tenido mayoría en las Cortes Españolas, excepto en un periodo minoritario (1982-1994). Consecuencia de ello es el gran subdesarrollo social de España. Treinta años después de democracia, el gasto público social por habitante (gasto que paga las transferencias públicas, como las pensiones, y los servicios públicos, como sanidad, educación, servicios a las personas con dependencia, escuelas de infancia, servicios sociales y otros), continúa siendo el más bajo de la UE-15 (el grupo de países de la Unión Europea, UE, de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro). Ver mi libro El subdesarrollo Social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006.

Pero otro indicador del poder de las fuerzas conservadoras es el entendimiento tan limitado que existe (y que transmite la Constitución española) de lo que es Democracia. Tiene una visión muy reduccionista que prácticamente limita la democracia a votar cada cuatro años y nada más. Es cierto que permite referéndums vinculantes a nivel del Estado Central, pero no a nivel autonómico y local. E incluso el central es difícil que se convoque, como lo demuestra el que se hayan hecho sólo tres en los treinta años de existencia democrática. La democracia representativa es muy limitada, debido a la escasa proporcionalidad del sistema electoral y la democracia directa participativa, como los referéndums, es muy insuficiente. Este insuficiente desarrollo de la democracia directa que permite que sean los propios ciudadanos los que decidan a través, por ejemplo, de referéndums, traduce un miedo a la población, facilitado también por un cierto corporativismo de la clase política dominante que prefiere monopolizar el poder.

Esta democracia limitada e insuficiente lleva a situaciones como la actual, en la que las direcciones de los dos partidos mayoritarios (cuyo espacio político ha sido magnificado por el sistema electoral escasamente proporcional, exagerando su poder político y su control sobre el Estado) han pactado un cambio en la Constitución que tendrá un impacto muy negativo en el estado del bienestar español, sin que la ciudadanía española haya tenido ninguna voz en esta decisión. Ninguno de los dos partidos tenía en su programa electoral esta medida. De ahí que los ciudadanos no han sido consultados en una de las medidas más importantes que se hayan tomado en nuestro país. Lo que está ocurriendo en España es un indicador de lo poco democrática que es la democracia española.

La Constitución permite un referéndum en caso de que el 10% de los senadores o de los diputados lo pidan. Si 26 senadores o 35 diputados lo aprueban, la población podría votar un referéndum. Y lo que es otra muestra de la naturaleza poco democrática no sólo de las instituciones, sino de la cultura política, es que es improbable que se alcancen estos mínimos. Si a la población se le explicara las consecuencias de la reforma de la Constitución y de la medida de equilibrio presupuestario aprobada en las Cortes, que quiere constitucionalizarse, es más que probable que la ciudadanía pidiera un referéndum y votara en contra de tal medida. El establishment financiero, económico, político y mediático es consciente de ello (y temen que pasara en España lo que pasó en Islandia cuando la población en un referéndum dijo “¡Basta ya!”, oponiéndose a lo que la clase política dominante había ya aprobado). De ahí que se opongan y que no permitan que la ciudadanía decida en un referéndum. ¡Es indignante!

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30/06/2011 - La necesaria segunda Transición

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 30 de junio de 2011

Este artículo muestra las enormes insuficiencias de la democracia española, resultado de una transición  inmodélica de la dictadura a la democracia, realizada bajo el dominio de las fuerzas conservadoras que controlaban el estado español. Esta democracia incompleta es la causa de las grandes insuficiencias del estado del bienestar. De ahí que sean necesarios cambios profundos –tal como propone el movimiento de los indignados- con el objetivo de realizar una segunda transición que pase de la democracia incompleta a una democracia de mayor calidad, más completa, que incluya cambios sustanciales de la ley electoral, y que se enriquezca con el desarrollo de formas directas de participación ciudadana, como referéndums a todos los niveles del estado (central, autonómico y municipal).

La Transición de la dictadura a la democracia en España distó mucho de ser modélica. Puede que no hubiera alternativa a la manera como se hizo. Pero llamarla modélica me parece un error, pues el resultado de aquella Transición fue una democracia muy incompleta y un bienestar muy insuficiente. Las movilizaciones ciudadanas y, muy en particular, las del movimiento obrero, forzaron el fin de la dictadura. Durante el periodo 1973-1978, España vivió las movilizaciones más extensas que hubo en el continente europeo. El número de huelgas ocurridas en nuestro país fue de cuatro a siete veces superior (según el año) al promedio de la Comunidad Europea.
Pero aquellas movilizaciones, que fueron determinantes para terminar con aquel régimen, no fueron suficientes para que, a nivel político, hubiera una ruptura con el estado anterior, y ello a pesar de los cambios importantes que tuvieron lugar en aquel proceso, entre los cuales el más importante fue el reconocimiento de que la soberanía tenía que derivar de la voluntad popular. Por lo demás hubo una continuidad, fruto del enorme dominio que las fuerzas conservadoras, lideradas por el monarca, tuvieron sobre aquel proceso de Transición y sobre el Estado.
Una consecuencia de ello fue la Ley Electoral, que –como reconoció el expresidente Leopoldo Calvo-Sotelo, y posteriormente Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, colaborador del expresidente Suárez– discriminó deliberadamente a las izquierdas en general y al Partido Comunista (que había liderado la resistencia frente a la dictadura) en particular. El PSOE, más tarde, aceptó esta ley que facilitaba el bipartidismo y se benefició de ello, aun cuando, al debilitar a los partidos a su izquierda debilitó a todas las izquierdas dificultando la aplicación de su programa. Aun cuando los partidos de izquierda han sumado más votos que los partidos de derechas en la mayoría de elecciones durante la democracia (2.677.061 votos en 1982; 1.460.497 en 1986; 2.174.278 en 1989; 2.014.027 en 1993; 1.250.822 en 1996; 2.152.514 en 2004 y 1.486.896 en 2008), las políticas públicas del Estado no han reflejado tales mayorías electorales, pues no se han traducido en mayorías parlamentarias.
Las consecuencias de este hecho son muchas. Una es la política fiscal regresiva del Estado español, uno de los estados de la UE-15 (el grupo de la UE con semejante nivel de desarrollo económico al nuestro) que ingresa menos recursos (una cantidad equivalente al 34% del PIB, un porcentaje mucho más bajo que el promedio de la UE-15, un 44%), con el agravante de que su dependencia en las rentas del trabajo es la más alta de la UE-15. Como consecuencia de ello, España tiene uno de los estados del bienestar menos financiados de la UE-15. Treinta y tres años después de haber terminado la dictadura, España continúa a la cola de la UE-15 en gasto público social por habitante.
Las enormes limitaciones de la democracia en España (tanto a nivel central como autonómico) aparecen también en las escasísimas oportunidades de participación de la ciudadanía en la gobernanza del país. Los padres de la Constitución parecían tener miedo a la población, lo cual aparecía no sólo en el sesgo del sistema electoral, sino también en la exclusión de formas de participación directa de la población, tales como los referendos, tanto a nivel autonómico, como municipal (y también a nivel central, pues no es posible hacer referendos en respuesta a peticiones de la ciudadanía).
La democracia en España se limita a votar cada tantos años, delegando el poder en un estamento político que ha desarrollado un corporativismo profesional que se resiste a la democracia directa. Cuando a Artur Mas, presidente de la Generalitat de Catalunya, los indignados le preguntaron cómo podían manifestar su protesta a las políticas de recortes de gasto público social que su Gobierno estaba realizando en contra de lo que había prometido y (en contra, también, de los deseos de la mayoría de la población en Catalunya), su respuesta fue que lo expresaran en las urnas dentro de cuatro años. Sería más democrático que, tras la recogida de firmas, pudiera convocarse un referéndum en que la ciudadanía pudiera o bien refrendar o parar tales recortes, propuesta que están haciendo los indignados.
Pero en donde las limitaciones de la democracia aparecen con mayor claridad es en los medios de información de mayor difusión (tanto públicos como privados). Su carencia de diversidad ideológica, con clara discriminación a las voces críticas de izquierdas, dificulta la expresión democrática. Un claro ejemplo de ello ha sido el debate mediático sobre la respuesta a la crisis, que se ha centrado en cómo realizar los recortes de gasto público social aceptando que no hay alternativa posible a tales recortes, y ello a pesar de la evidencia existente que cuestiona la eficacia y la inevitabilidad de tales medidas. Propuestas alternativas que incluían desde la reversión de la bajada de impuestos (mayor causa del déficit estructural del Estado), hasta el establecimiento de bancas públicas que garanticen el crédito, apenas se les permitió concurrir en tales debates, y ello a pesar de que la mayoría de la ciudadanía apoyaría tales medidas (propuestas también por los indignados).
De todo lo dicho se deriva la necesidad de hacer una segunda Transición que corrija los defectos y limitaciones de la primera Transición. Es significativo que la marcha de los indignados de Barcelona del 19-J, una de las más grandes en la historia de esta ciudad, terminara con una de las canciones de la resistencia contra la dictadura, L’estaca, estableciendo una continuidad entre los que luchamos entonces para establecer una democracia y los que luchan ahora para mejorarla sustancialmente, porque la que tenemos está lejos de lo que la población desea y se merece.

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23/06/2011 - ¿Quién es antidemocrático?

Artículo publicado  por Vicenç Navarro en Público, 23 de junio de 2011.

Este artículo analiza los hechos ocurridos en Cataluña donde el gobierno de la Generalitat está haciendo unos recortes muy sustanciales del gasto público que financia el estado del bienestar en Cataluña, aludiendo a un mandato popular. El artículo muestra que no existe tal mandato y que el incumplimiento de sus promesas de no hacer tales recortes refleja una falta de sensibilidad democrática, contribuyendo a deslegitimar la democracia en Cataluña y en España.

En la mañana del 15 de junio los miembros del Parlament de Catalunya habían sido convocados para aprobar los presupuestos propuestos por el nuevo gobierno de Catalunya que incluían los recortes de gasto público social más radicales que se hayan realizado en Catalunya durante el periodo democrático. Tales recortes debilitarían todavía más el ya poco desarrollado estado del bienestar de Catalunya, el cual, junto con el resto de España, tiene el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15 (el grupo de países de la UE de semejante desarrollo económico al nuestro). El Presidente del gobierno, el Sr. Artur Mas, había declarado que tales recortes “se debían a las exigencias de Bruselas”.

Tales recortes no estaban en el programa electoral de tal partido en las recientes elecciones al Parlament de Catalunya. Es más, durante la campaña electoral, el Sr. Mas había prometido en varias ocasiones que su gobierno, en caso de ser elegido, no haría tales recortes, señalando sanidad y educación, en particular, como los servicios públicos del estado del bienestar que estarían más protegidos de cualquier recorte. Tales promesas fueron claramente ignoradas e inmediatamente después de establecerse el gobierno se comenzaron a hacer reducciones considerables del gasto público social y, muy en particular, en sanidad y en educación.

Los establishments económicos y financieros (próximos a CiU y PP) aprobaban tales recortes, presentados en los medios de mayor difusión de Catalunya, incluido en medios públicos de la Generalitat, como TV3 y Catalunya Ràdio, como inevitables y necesarios para “recobrar la confianza de los mercados financieros”, la frase más utilizada para justificar la extraordinaria reducción del ya en sí poco financiado estado del bienestar en Catalunya.

El silencio ensordecedor del establishment catalán frente a estos recortes contrasta con la revuelta por hechos casi idénticos ocurrida en Gran Bretaña, donde el gobierno liderado por David Cameron estaba llevando recortes sustanciales del gasto público social, a pesar de que no estaban incluidos en su programa electoral. El Sr. Cameron, como el Sr. Mas, también había prometido, durante la campaña electoral, no hacer ningún recorte. Pues bien, en la Gran Bretaña, nada menos que el Arzobispo de Canterbury, el Sr. Rowan Williams, la máxima autoridad de la Iglesia Anglicana denunció tal comportamiento con clara contundencia, acusando al gobierno Cameron de inmoral y carente de legitimidad democrática cuando realizaba tales medidas, aclarando que legitimidad y legalidad eran dos conceptos con distintas implicaciones éticas y políticas. Acentuó que los recortes, aunque legales, entraban en conflicto con el orden democrático, pues tales políticas públicas no tenían un mandato popular para hacerlas. Mostrando la escasa cultura democrática del establishment catalán, no apareció ninguna voz que señalara y, todavía menos, denunciara tal comportamiento anti-democrático del Sr. Mas y de su gobierno.

Ni que decir tiene que mientras los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos mantenían silencio, sólo roto para apoyar los recortes, grandes sectores de la población, comenzando por los sindicatos, se movilizaron en contra de tales recortes. Y Catalunya está viviendo hoy una gran agitación laboral y social como consecuencia. La última adición a estas protestas son las movilizaciones del movimiento 15-M, uno de los desarrollos más positivos que han ocurrido en la vida política de Catalunya (y de España) que, consecuente con su radicalidad, va a la raíz de las causas de los recortes, es decir, la existencia de una democracia muy incompleta, responsable de un bienestar insuficiente. La fuerza de este movimiento 15-M se basa en que las causas de su indignación son compartidas por la gran mayoría de la población que, además, encuentran gran parte de sus propuestas específicas de cambio razonables y necesarias. Sus críticas a las enormes insuficiencias democráticas existentes en Catalunya (y en España) son ampliamente compartidas por la sociedad catalana.

El Sr. Artur Mas intentó desmerecer estas movilizaciones contrastándolas con el apoyo que su partido, CiU, había obtenido de lo que el definió como “la mayoría silenciosa” en las últimas elecciones municipales realizadas sólo unas semanas antes. En esta declaración, se ignoraban varios hechos. Uno es que CiU obtuvo el apoyo de sólo el 14.9% del electorado (es decir, de los que votaban y pudiendo votar no lo hicieron). Su gran victoria estaba basada en una ley electoral escasamente democrática, que traduce un porcentaje tan pequeño de votos sobre el electorado en un cambio de las instituciones representativas tan grande. Es más, entre los votantes, los votos a los partidos de izquierda (1.220.926, Tripartit) fueron mayores que los de derecha (1.141.597, CiU+PP). E incluso una minoría (pero sustancial) de los votantes de derecha están en desacuerdo con los recortes que el gobierno Mas está realizando. Fuera como fuera, el gobierno Mas no tenía un mandato para realizar estas políticas.

Es, pues, un elemento sano que el movimiento 15-M quisiera denunciar estos recortes que se iban a celebrar intentando, simbólicamente, rodear el Parlament, para denunciar aquellas medidas. Las consignas eran de no ser violentos. Pero se descontroló, lo cual está siendo aprovechado para desacreditarlos (y ello a pesar de que el movimiento 15-M condenó la violencia y denunció el comportamiento incívico de una pequeñísima minoría). A partir de entonces, el Sr. Mas intentó, incluso, asociar el movimiento 15-M con el terrorismo. Estos intentos burdos de criminalizarlo fracasaron, y el pasado domingo, Barcelona vio una de las mayores manifestaciones que hayan ocurrido en su historia.

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20/06/2011 - En defensa del moviment 15-M català

Hoy se cuelga en la sección en catalán un artículo del profesor Navarro titulado “En defensa del moviment 15-M català


18/06/2011 - PSC: Un nou projecte, amb modèstia i ambició

Mirem les coses cara a cara i diguem les coses pel seu nom. Al nostre país, a Europa i al món estem vivint una molt greu crisi econòmica, política, social, cultural i ecològica. La inquietud i el malestar són molt grans, i estan augmentant. Hi ha una crisi de desconfiança estimulada per sectors poderosos que fomenten l’antipolítica. Si no es generen les respostes adequades es pot produir una regressió en termes d’anomia social, deteriorament de la democràcia.  exacerbacions populistes i nous autoritarismes.

Al mateix temps, creixen noves energies en la societat, l’anhel de noves respostes contra la omnipotència de les finances globals, la manipulació mediàtica dels poderosos, la corrupció i la confiscació de la política en poques mans.

Aquestes respostes no vindran sols de la indignació i de la protesta, per justes que aquestes siguin. Són fàcilment manipulables, com hem vist aquests dies a Barcelona, i poden servir a una dreta que a tot Europa fa de bomber piròman, amb mesures de restricció dels serveis i bens públics i polítiques fiscals al servei dels més rics.

Calen majories conscients que impulsin programes de progrés, seriosos, viables i honestos. Les crisis actuals validen les solucions de caràcter progressista. Els països del nord d’Europa mostren que és possible una economia eficient, amb dèficits limitats, una fiscalitat més justa, serveis públics de qualitat i escasses desigualtats. Però cal convèncer de la necessitat de tirar endavant polítiques majoritàries de progrés.

No és fàcil. Ara, a Itàlia, sembla que comença el final de Berlusconi. Però aquest ha estat possible a causa d’un sistema creat a redós dels errors i divisions dels sectors polítics i socials de progrés. Un sistema que Rafaelle Simone ha anomenat el “monstre dolç”:

  • un règim de govern, polític, mediàtic, televisiu, cultural, al servei d’una dreta més pròxima als medis financers que als industrials;
  • decidida a reduir els serveis públics;
  • estimulant una ideologia hegemònica de l’individualisme, la insolidaritat i la por, del consum i l’entreteniment;
  • difonent un  fatalisme resignat enfront de la corrupció.
  • excitant les pors al diferent, a l’immigrant, i reforçant les polítiques repressives

A Itàlia ha funcionat durant onze anys i ja veurem quan durarà. En tenim casos més a prop: al País Valencià sense anar més lluny. En poden venir d’altres. No es tracta d’esgrimir la “por a la dreta”, es tracta de dir que si no ens espavilem i no ens aliem en un nou projecte comú,  tenim el “monstre dolç” a la cantonada.

Els partits de l’esquerra i el centre-esquerra s’han de posar les piles i s’han d’obrir, amb nous mètodes i instruments, nous programes nacionals i, cada vegada més, europeus, impulsant la millora de la societat en sintonia amb les seves energies i tendències més positives. Els “indignats” pacífics i tots plegats hem d’impulsar, acompanyar i orientar positivament els canvis cap a una nova època, en les seves dimensions econòmica i social, cultural i ecològica, no únicament política.

Si volem vèncer la batalla de l’esperança contra la por, de l’emancipació humana contra els poders fàctics de tot ordre, de la responsabilitat contra el cinisme, de la democràcia contra l’antipolítica, de l’estat social contra el campi qui pugui, de la raó contra els populismes, hem d’articular, a través de la deliberació col·lectiva, una visió i un  programa de millora social, democràtica i ecològica de la societat:  una aliança dels sectors socials i polítics de progrés.

No es tracta de repetir el Tripartit. Va ser una coalició freda, impulsada des de les cúpules dels partits després de les eleccions. L’intent d’aixecar un castell sense pinya i en el que els castellers, de tant en tant, es donaven cops de colze. Així no s’aixequen els castells. S’aixequen amb una pinya unitària, amb molta participació, de baix a dalt, amb deliberació i solidaritat comunes, sense divisions estèrils.

Crec que això és el que cal plantejar-se, des dels partits i els moviments socials.  És un repte del proper congrés del socialisme català. És l’objectiu d’una reapropiació cívica de la política com a condició d’un nou projecte. No és un afer dels socialistes, sinó de totes les persones i grups que no es resignen a ser espectadors de la política i volen ser actors de la democràcia; que ja no accepten la “societat de mercat” i  la “política de mercat”; que volen una renovació de la democràcia que incorpori tota la diversitat i riquesa de la nostra societat.

A Catalunya, la majoria vol més justícia social, igualtat de drets, deures i oportunitats; rebutja les desigualtats, les manipulacions, els privilegis i la corrupció. Vol una organització de l’activitat econòmica, social, política i cultural que no estigui en mans dels més poderosos i dels seus interessos, sinó al servei de tothom. Són objectius perfectament possibles si ens els proposem i si posem al davant, amb tenacitat, modèstia i ambició, tot allò que ens uneix


16/06/2011 - En defensa del movimiento 15-M catalán

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 16 de junio de 2011

Este artículo detalla el contexto político en el que ocurrieron las manifestaciones del movimiento 15-M en el Parque de la Ciutadella donde está ubicado el Parlament de Catalunya. Estos hechos fueron provocados por la propuesta presupuestaria del gobierno CiU que contiene los recortes más profundos de los servicios y transferencias del Estado del Bienestar, nunca vistos antes durante la época democrática. Tales propuestas, altamente impopulares, se hacen por un partido gobernante que obtuvo un apoyo electoral minoritario y en cuyo programa electoral no estaban incluidos tales recortes y cuyo candidato Artur Mas había negado repetidamente durante las campañas electorales que haría tales recortes. El artículo detalla también los hechos ocurridos en aquellas manifestaciones que corrigen muchas de las tergiversaciones que se han presentado en los mayores medios de información tanto públicos como privados.
Hace unos días, el 15 de junio, el Parlamento de Catalunya era convocado para aprobar los presupuestos propuestos por el gobierno CiU que contenían los recortes más sustanciales nunca vistos en aquel parlamento de los fondos destinados a los servicios públicos del Estado del Bienestar catalán, incluyendo sanidad, educación, servicios de ayuda a las personas con dependencia, a las escuelas de infancia, y a otros servicios y transferencias que juegan un papel fundamental en garantizar la calidad de vida y del bienestar social de las clases populares. Es más, tales presupuestos tendrán un impacto muy negativo en el empleo (destruyendo empleo público) y en el nivel de los salarios, reduciéndolos (no sólo entre los empleados públicos, sino también entre los trabajadores en general, pues el nivel de los salarios de los empleados públicos afecta a nivel de los empleados en el sector privado). Es más, tal presupuesto irá acompañado pronto de un proyecto de Ley, que elimina muchos derechos adquiridos y expandidos por el gobierno tripartito de izquierdas durante el periodo de su mandato 2003-2010 (el único periodo desde 1939 en que Catalunya estuvo gobernada por las izquierdas).
Estas medidas se están llevando a cabo por el partido gobernante CiU, una federación de dos partidos, uno liberal y otro cristiano demócrata, que comparten en este momento un ideario neoliberal (de sensibilidad nacionalista catalanista) con el apoyo del Partido Popular de Cataluña, un partido conservador-neoliberal (de sensibilidad nacionalista españolista). Ambos partidos tienen amplio apoyo por parte de la burguesía financiera y empresarial que, en la última reunión del Círculo de Economía, en Sitges, aprobó tales políticas de recortes y reformas que reducirán enormemente el gasto público social y los derechos laborales. En realidad, estos recortes y reducciones gozan de un amplio apoyo en los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos del país, presentándolos como necesarios para “recobrar la confianza de los mercados financieros”, la frase más utilizada en los mayores medios de comunicación en Catalunya, incluyendo los medios públicos de la Generalitat, tales como TV3 y Catalunya Ràdio, para justificar tales recortes. Un ejemplo de ello es que en sus tertulias raramente se incluyen voces críticas de esta sabiduría convencional, que planteen propuestas alternativas a tales recortes y reducciones (tales como incrementar los impuestos de las rentas superiores que se han beneficiado de los recortes de impuestos aprobados y/o apoyados por CiU y el PP). Y no ha habido ninguna voz discordante de estas políticas (que llaman) de austeridad dentro de tales establishments..

LA JUSTIFICACIÓN SUPUESTAMENTE DEMOCRÁTICA DE TALES RECORTES Y REDUCCIONES

El gobierno CiU de la Generalitat de Catalunya justifica estas políticas como resultado “del voto de la mayoría”, expresión utilizada por su Presidente en varias ocasiones, expresión que ha utilizado, incluso con mayor frecuencia, a partir de las elecciones municipales que, según las leyes electorales vigentes en Catalunya, dieron resultados muy favorables a tal partido. El argumento justificador de tales políticas, pues, ha sido que el gobierno tiene toda legitimidad democrática para implementar tales políticas.
En tal discurso, deliberadamente se oculta que CiU, en su programa electoral, nunca hizo referencia a estos recortes y reducciones. Es más, su candidato, el Sr. Artur Mas, ahora Presidente, repitió durante la campaña en múltiples ocasiones que no haría recortes en sanidad ni en educación, ni reduciría los derechos sociales. Lo mismo hizo, por cierto, el PP de Cataluña, que nunca incluyó tales recortes y reducciones en su programa.
A pesar de ello, el gobierno CiU (que había apoyado todos los recortes de impuestos realizados por los gobiernos Aznar y Zapatero) hizo tales recortes de gastos públicos sociales inmediatamente después de haber salido elegido, argumentando que había encontrado un déficit de las cuentas públicas de la Generalitat mucho mayor de lo que se esperaba. La rapidez con que hizo los recortes diluye, sin embargo, su credibilidad. Es más, sumando los votos a los partidos de izquierda en Catalunya (1.220.926, Tripartit) en las últimas elecciones municipales, éstos son mayores que los votantes de las derechas (1.141.597, CiU+PP). Si a estos números se suman los votos en blanco y la mayoría de la abstención (que las encuestas de sondeo de comportamiento electoral muestran que eran mayoritariamente de izquierdas) resulta que en las últimas elecciones municipales a las cuales el Presidente Mas ha hecho también referencia para justificar sus medidas, la mayoría del electorado (la población que votó más la que no votó pero podía votar), era de centroizquierda o izquierda. Añádase a ello que incluso entre un porcentaje minoritario, aunque elevado del electorado de los partidos de derecha, se opone a los recortes y a las reducciones, favoreciendo en cambio una expansión del estado del bienestar y unas políticas fiscales redistributivas.
Existe, pues, una amplia oposición a los recortes y reducciones en Catalunya, y por lo tanto, a las políticas públicas que se iban a aprobar en el Parlament Catalán por CiU con el apoyo del PP el día 15. Pero antes de analizar la respuesta del movimiento de los indignados, es importante comparar lo que está ocurriendo en Catalunya con lo que está ocurriendo en la Gran Bretaña.


COMPARANDO EL COMPORTAMIENTO DEL ESTABLISHMENT CATALÁN CON EL BRITÁNICO

Como he indicado en un párrafo anterior, existe en Catalunya un consenso en los establishments (que se traduce en su sabiduría convencional) promovida en los medios, de que no hay alternativas posibles a los recortes. En Gran Bretaña, el gobierno del partido conservador (que gobierna en coalición con el Partido Liberal) presidido por David Cameron, ha realizado recortes muy sustanciales del gasto publico social y también ha reducido los derechos laborales y sociales de las clases populares británicas, tal como está haciendo el Sr. Artur Mas en Catalunya. Otro punto de semejanza entre lo que ocurre en Gran Bretaña y en Catalunya es que tales recortes no estaban presentes en su programa electoral. Y, como el Sr. Mas, el Sr. Cameron también prometió durante la campaña electoral no hacer recortes. Y, también como al Sr. Mas, le faltó tiempo al Sr. Cameron para hacer los recortes tan pronto salió elegido, utilizando los mismos argumentos que utilizó el Sr. Mas.
Pues bien, figuras prominentes del establishment británico protestaron. Nada menos que la máxima autoridad de la Iglesia Anglicana, el Arzobispo de Canterbury, el Sr. Rowan Williams (tal iglesia es tan próxima al Partido conservador, que se la conoce como “el Partido conservador en sotana”), denunció tales recortes y reducciones denunciando que tal comportamiento era inmoral y antidemocrático, pues no tenía el mandato democrático para hacerlo” (Rowan Williams. “Leader: the governments need to know how afraid people are”. New Statesman. 09.06.11.
Ni que decir tiene que, mostrando la escasa cultura democrática del establishment catalán, ninguna voz se ha oído en Catalunya protestando por la inmoralidad y comportamiento profundamente anti-democrático de un gobierno que, inmediatamente después de ser elegido, hace lo contrario de lo que prometió.


LA ENORMEMENTE LIMITADA DEMOCRACIA CATALANA (Y ESPAÑOLA)

¿Qué es lo que la población puede hacer frente a un gobierno que hace lo opuesto a lo que se prometió, y a una mayoría parlamentaria que en nombre de la soberanía popular apoyaba políticas que son profundamente impopulares y que no tienen apoyo entre la mayoría de la población (y ello a pesar del mensaje promovido por los mayores medios de que no hay alternativa posible)? La respuesta deseada por el establishment es nada. Esperar hasta dentro de cuatro años y entonces votar por otros partidos. Esto es lo que se entiende por democracia y por soberanía popular. Es lógico, comprensible y sano para una democracia, que la población no lo acepte. Y de ahí las movilizaciones de los indignados del movimiento 15-M.

EL SALUDABLE EFECTO DEL MOVIMIENTO DE LOS INDIGNADOS

La propuesta de tal movimiento era rodear el Parlamento para protestar por lo que iba a ocurrir en aquella cámara. Un partido al cual apoyaba en las últimas elecciones municipales, realizadas sólo seis meses después de las últimas elecciones autonómicas, sólo el 14.7% del electorado iba a aprobar unas medidas que no estaban en su programa y con las que la mayoría de la población estaba en contra. Parte de la propuesta era dificultar (sin violencia y provisionalmente) la entrada de los parlamentarios. El gobierno y la Presidencia del Parlamento no intentaron negociar con los indignados tal movilización. Y el resultado se salió del plan aprobado por el movimiento 15-M, radicalizándolo. En lugar de provisional, se adoptó por la Asamblea que los parlamentarios no podrían entrar durante todo el día, con lo cual se dio paso a intervención policial. Es más, algunos elementos violentos y no representativos de los manifestantes, agredieron físicamente a parlamentarios, dando pie a una esperada y justa protesta que, sin embargo, se agrandó y amplificó por los medios de mayor difusión para desacreditarlos. En tales medios no se informó de que en realidad, en muchos casos, los indignados protegieron a los parlamentarios de los violentos.
Els matins de TV3, conducido por Josep Cuní, el programa de mayor difusión en Catalunya por las mañanas, mostraba el grado de apoyo popular a los indignados en la mañana de los hechos. La gran mayoría los apoyaba en su protesta. En la medida que los tertulianos y comentaristas iban deliberando y, erróneamente, presentando a los indignados como los violentos, el apoyo desapareció. El programa había conseguido lo que quería. Este programa, que nunca ha definido como antidemocrático el comportamiento del gobierno Mas, ahora definía como antidemocrático el movimiento 15-M, utilizando el término indignados para referirse a los violentos. Y así la mayoría de los medios, ignorando y ocultado que el gobierno y el Parlament habían negado el derecho de reunión en el propio lugar, frente al Parlamento, tal como tenían derecho democrático.
Pero hay otro detalle que no se cita ni se reconoce y que debiera alarmar a todos los partidos con representación democrática en el Parlament de Catalunya y muy en especial a los partidos de izquierda. Gran número de los indignados no se sienten representados por los partidos actuales y, por lo tanto, no tienen la identificación con el Parlament que su propia legitimidad requeriría. De ahí que tales hechos debieran forzar un cambio muy sustancial para recoger las propuestas de regeneración democrática que tal movimiento está proponiendo. Ignorarlas significaría un enorme coste a la democracia, ya tan limitada, existente en Catalunya y en España. Lo que nuestro país requiere es una segunda transición de una democracia incompleta a una democracia real. La primera transición inmodélica se realizó en términos excesivamente favorables a las fuerzas conservadoras que controlaban los aparatos del estado, tanto en España como en Catalunya. Esta democracia incompleta está, de una manera creciente, mostrando sus enormes limitaciones. De ahí que una juventud más crítica y exigente, con el apoyo de todos los grupos etarios y sociales de las clases populares, esté protestando, y con toda la razón.

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16/06/2011 - Editorial de Nou Cicle: Els electes no es toquen. Indignants, alerta!

Les urnes no es toquen. Els diputats i diputades que en surten tampoc. Encarnen la voluntat de tots els ciutadans i ciutadanes que els han volgut votar. I aquesta suma de voluntats val més que qualsevol altre representació. Més, per descomptat, que la de qualsevol ciutadà individual que es pugui sentir imbuït de la veritat, sobretot si pretén imposar-la als altres i no diguem si intenta imposar-la als propis representants del poble. I val més també que la voluntat majoritària de qualsevol assemblea. L’assemblea és una bona pràctica col·lectiva, és la lliure posada en comú, és la capacitat de diàleg, és el debat que permet aclarir idees i avançar en les propostes, és el bressol de la democràcia. Res, però, no representa la voluntat ciutadana com els diputats i diputades electes.

Poden fer-ho millor o pitjor, amb la celebració d’eleccions primàries o sense, mitjançant un sistema electoral proporcional o majoritari, amb llistes obertes o tancades, vinculats o no a una circumscripció de proximitat, amb un grau alt o baix d’acompliment dels seus compromisos, amb o sense una relació constant i articulada amb els seus electors… Tot això sempre és objecte de millora. I, entre nosaltres, corre pressa millorar-ho. La pròpia salut de la democràcia exigeix fer-ho sens demora. Sempre, però, els diputats i diputades electes són els representants de la voluntat ciutadana.

El Parlament de Catalunya el va tancar en Franco. Ell i els poderosos que li feien costat van impedir durant quaranta anys que els diputats i diputades electes s’hi reunissin. Només es van poder reunir a l’exili: a Mèxic, van elegir President a Josep Tarradellas, que havia estat conseller en cap del President Companys i el retorn del qual van exigir i aconseguir els diputats i diputades elegits pel poble de Catalunya, quaranta anys després, el 1977, encapçalats per Joan Reventós i reunits en el nostre Parlament fins aleshores tancat.

Quan algú gosa menystenir el Parlament i passar-hi per sobre, quan algú està disposat a impedir la reunió dels diputats i diputades electes, quan algú se suma al linxament mediàtic de la política, ho sàpiga o no, ho vulgui o no, s’està posant a l’altura dels vells tirans i del cantó dels poderosos.

Altra cosa és si ens agrada o no el que voten al Parlament. Cal entendre, però, que voten segons ha establert la pròpia ciutadania. En funció d’això són més els d’esquerres o els de dreta. Així resulta de la suma de voluntats ciutadanes. Val a protestar si no estem d’acord amb unes o altres decisions, però no tenim cap dret a impedir-les. Són legítimes. Només les urnes poden canviar-ho.

La indignació contra les “retallades” opaques i incoherents és amplament compartida. Com ho és la idea creixent que, a Catalunya, mitjançant el vot democràtic de tots plegats, hem acabat posant la guineu a cuidar el galliner. Tot això se suma a la indignació i la impotència que produeix el fet que la crisi ensorri tanta gent en la precarietat, mentre els qui en són directament responsables continuen cavalcant i imposant la seva llei als governs.

Això demana més política democràtica, no pas menys. Demana que la política democràtica guanyi espai i adquireixi l’abast que no té. Que deixi d’estar limitada als vells Estats i que agafi la potència i l’abast que només li pot donar una Europa políticament forta per a  embridar les finances globals i restablir la prevalença del dret i de la dignitat humana. Cal un gran moviment ciutadà europeista i de progrés que ho faci possible.

Els responsables de la crisi, els poders depredadors i inapel·lables que campen al seu aire en el pla global, volen menys política, són els que mouen la brutal ofensiva antipolítica de la dreta mediàtica. Saben que només la política democràtica els pot posar en cintura, amb l’establiment de l’Estat social. I no volen que això torni a succeir.

Alerta, indignats! Com a tot arreu, també entre vosaltres hi ha de tot. I hi ha gent que, espessa de cap o al servei dels de sempre, us està parant una trampa mortal: la trampa de l’antipolítica. Mortal per als ideals que defenseu i que defensem. Perquè un altre món possible només es construeix amb la força de la majoria, quan pren cos i predomina sobre la força de les minories privilegiades, dels poders foscos. I la força de la majoria s’articula mitjançant la política i s’expressa i es legitima a través de la democràcia. Parlem-ne!

Nou Cicle  16 de juny de 2011


01/06/2011 - Intervenció a l’assemblea de Nou Cicle, Saifores, 28 de maig de 2011

Bon dia a tothom. Com que hem d’aprofitar el temps i tenir el màxim d’espai disponible per enraonar entre nosaltres, miraré de ser breu. Tinc l’avantatge de que presento dos documents que tots teniu i que molts de vosaltres ja heu llegit i, per tant, no m’estendré sobre el seu contingut.

Em fa l’efecte que quan els companys  i companyes que han intervingut fins ara han parlat més de la necessitat de mirar el futur que no pas de fer lamentacions sobre el passat, deien una cosa correcta i que tots compartim. Els cops que hem rebut han estat molt durs però seria contraproduent que ens entretinguéssim massa en lamentacions o retrets. Tots ens hem de sentir corresponsables de la situació i, sobretot, protagonistes d’un necessari redreçament.

D’on venim?

Hem de mirar el futur. Però permeteu-me abans que faci una ullada al passat, perquè del passat també ens ve una força que hem de saber aprofitar.

D’on venim? D’on ve Nou Cicle? I, en bona mesura també, d’on ve el Partit dels Socialistes de Catalunya?

És impossible establir copyrights o autories en processos que per la seva naturalesa tenen un  protagonisme col·lectiu. Hi ha un llibre que molts de vosaltres haureu llegit que és El Danubi de Claudio Magris on l’autor, mirant aquell riu majestuós, pensa: “això d’on deu venir?”. I va remuntant les aigües del riu fins que a dalt de les muntanyes troba un petit rajolí d’aigua i es diu, amb un punt d’ironia: “aquesta font és l’origen del Danubi”. En part és veritat i en part no, naturalment, perquè junt amb l’aigua d’aquell petit rajolí hi ha moltes altres aportacions d’aigua que confluint han donat lloc al gran riu.

Jo tinc clar d’on ve el rajolí de Nou Cicle. Ve exactament d’unes reunions a la França ocupada pels nazis, a la ciutat obrera i minaire de Saint-Étienne, on un paleta de Rubí que es deia Josep Rovira va reunir un grup de militants que havien fet la revolució i la guerra, provinents del Bloc obrer i camperol i del POUM, que es van dir: “hem de fer bugada, obrir un nou capítol, tirar endavant i no entretenir-nos en el martirologi del què ens ha passat”. Van discutir durant gairebé una setmana tancats en el petit pis d’en Josep Rovira i la Maria Manonelles, recordada i estimada membre fundadora de Nou Cicle. I després, es van dispersar en la clandestinitat. Alguns foren detinguts, empresonats a la França de Vichy, alguns deportats als camps de concentració d’Alemanya.

En Josep Rovira va organitzar una xarxa d’evasió que alguns historiadors britànics descriuen com la més important que hi va haver, per on van passar soldats aliats i resistents francesos des la França ocupada, a través de Barcelona, cap a Lisboa, Londres i el nord d’Àfrica. Felix Gouin, que va ser primer ministre francès i Daniel Mayer, secretari del Partit Socialista francès en la clandestinitat, van passar a través de la xarxa de Rovira cap a la llibertat. Aquest va ser el nucli que impulsà la formació del Moviment Socialista de Catalunya l’any 1945.

D’allà venim. D’aquell rajolí venim. D’aquest fil roig que va començar l’any 1941 a Saint-Étienne, que va tenir un primer moment el 1945 a Tolosa i a Barcelona i que després, amb el MSC de Joan Reventós, un altre fundador de Nou Cicle que enyorem, impulsà el procés constituent del nostre partit.  De vegades, cal recordar el passat per tenir present on som.

El president Tarradellas alguna vegada m’havia dit: “ah, aquests vellets encantadors del POUM, si els haguéssiu conegut de joves!”. De joves van ser una joventut meravellosa, extraordinària. La joventut meravellosa d’avui és a la Plaça de Catalunya. Això ens ho hem de ficar al cap.

Ara: aquells joves del passat vn rebre lliçons duríssimes i van tenir el valor d’analitzar les causes de la derrota. Van voler aprendre del passat, van assumir errors, van comprendre que la via democràtica era el camí imprescindible de tot canvi social, de tot progrés real. Pel que havien passat, van quedar vacunats per sempre, i ens van transmetre aquesta vacuna, contra el sectarisme, les disciplines d’aparell, l’adoració acrítica dels dirigents i contra tota mena de sectarismes. També en això hem de ser fidels al passat.

Ara ens trobem en una situació en la que cal obrir una nova etapa. Aquests dos documents que molts de vosaltres ja heu llegit, fan propostes concretes en aquesta direcció. En dues línies. La primera és la d’una renovació política i organitzativa profunda del nostre partit. Amb un objectiu ambiciós: “El PSC del futur ha d’esdevenir una gran organització sociopolítica i cultural del segle XXI”; i afegint: “No ens hem de resignar a ser un partit de tall clàssic”.

Les respostes no poden venir només de la indignació i de la protesta

L’element cabdal per a bastir una gran organització socialista del segle XXI, d’acció política, social i cultural, passa perquè sapiguem resoldre el problema del nexe entre indignació i acció constructiva.

Hi ha en aquest moment, no sols a Catalunya i a Espanya, sinó a tota Europa, una superposició de crisis. Crisi econòmica i social però també crisi política i cultural, també crisi ecològica.

Les respostes a aquestes crisis, diem en el nostre document, “no poden venir sols de la indignació i de la protesta, per necessàries que aquestes siguin, ni tampoc de la retòrica de les falses solucions simplistes, sinó de la formació de majories conscients que impulsin programes viables de progrés. Aquests  programes necessiten nous instruments i nous mètodes d’organització i acció”.

En el fons, tenim un model de partit polític que es va crear en el segle XIX, que té en bona mesura programes i maneres de fer del segle XX, i que, en canvi, s’enfronta a problemes i reptes del segle XXI. Hem de ser capaços de tenir la intel·ligència col·lectiva, la voluntat, la tenacitat de construir una organització sociopolítica del segle XXI, amb programes del segle XXI, i amb mètodes i procediments del segle XXI.

Contra les divisions

Deixeu-me que comenti una altra lliçó que ens ve del passat. Aquesta gent que jo evocava, que forma part del nostre patrimoni,  de la nostra tradició política i cultural, es van dividir. La creació del Moviment Socialista de Catalunya, l’any 1945, va ser fruit d’una escissió del POUM. L’any 1966, en el mateix local a Tolosa, vam protagonitzar també una divisió dins del Moviment Socialista de Catalunya, a l’agost del 66, entre el sector de l’interior i l’encapçalat per Pallach.

Les divisions són una desgràcia i poden ser una catàstrofe. La única legitimitat que té una divisió és la certesa de que a través d’ella es construirà una unitat major, una agregació més àmplia, superior. L’any 1945 es va aconseguir. L’any 1966 es va aconseguir també, amb un procés sense el qual ni  hauria estat possible la constitució de la Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya i de l’Assemblea de Catalunya, ni el procés constituent de l’actual PSC. Si en el conjunt de l’Estat s’hagués produït aquesta àmplia unitat i la mobilització subsegüent, la correlació de forces hauria estat més favorable i la transició democràtica hauria tingut unes altres característiques.

Ara, ens trobem davant d’un Congrés del partit a on hi ha gent que, des de fora del partit, ens demana la divisió. Ens diuen que ha d’acabar aquesta història d’un partit socialista que unifica trajectòries i “ànimes” diferents. Les dretes voldrien dividir-nos. No els hi hem de fer el joc.

De cara al Congrés del PSC, hem d’apuntar a dos objectius que no són antagònics. Són en part contradictoris però no antagònics. Renovació radical, amb energia, amb valentia, amb la visibilitat i l’empenta d’un “nou començament”. Però a la vegada cohesió i unitat del PSC.

Compaginar renovació radical amb cohesió és el nostre objectiu. Això vol dir que hem de convèncer a una gran majoria del Congrés de la necessitat de fer aquest pas endavant, amb profunditat i amb radicalitat, reduint al màxim les confrontacions, els recels i retrets mutus, superant amb generositat i intel·ligència el risc de fractures internes en el Congrés i en l’endemà del Congrés en el partit.

Us demano que ens posem en marxa. Que ens posem en marxa. No hi ha solucions que ens puguin venir d’un líder o d’un altre, o d’un document o d’un altre. De papers, ja n’hi comencen a haver bastants. Jo que sóc aficionat a llegir-me’ls, ja no dono l’abast! De papers n’hi haurà molts. Molts repetiran les mateixes coses: que hem de debatre, que ens hem de renovar, que hem de pensar una altra manera de fer política, que hem de tenir una altra relació amb la societat civil, que hem d’empescar-nos un nou relat. Tot això està molt bé, però per a avançar hem de concretar. Quina nova manera de fer política? Quina nova relació amb la societat civil? Quin nou relat? Hem d’anar per feina, proposar coses concretes, acordar-les i fer-les.

Allò que farem és multiplicar els contactes i els punts de debat, establint una xarxa oberta amb  tots els sectors del partit i també amb l’entorn de simpatitzants que ens dona suport, que ens veu amb esperança, per a que les idees bàsiques d’aquesta necessària renovació radical tirin endavant.

Una perspectiva estratègica

Proposem també una perspectiva estratègica.  A això es refereix el text segon que hem presentat, sobre el desenvolupament d’una aliança de progrés en l’horitzó del 2014.

Una nova versió del Tripartit la rebutgem totalment. Va ser una coalició freda, impulsada des de les cúpules dels partits després de les eleccions. Va ser l’intent d’aixecar un castell sense pinya. I, d’aixecar un castell on castellers i manilles, de tant en tant, es fotien un cop de colze l’un a l’altre. Així no s’aixequen els castells. Els castells s’aixequen amb una pinya unitària, amb molta participació, s’aixequen de baix a dalt, i sense cops de colze. Això és el que nosaltres proposem.

Significa aixecar una aliança de progrés, des de la base, que pugui agrupar amplis sectors socials, culturals i polítics de l’esquerra i centre-esquerra que no estan disposats a fer el joc de l’antagonisme simbòlic i retroalimentat del nacionalisme espanyol del PP i del nacionalisme català de Convergència, nacionalismes instrumentals jugant els uns amb la catalanofòbia, els altres amb la ferida oberta que hi ha en aquest moment entre Catalunya i Espanya.

Ajuntar tota aquesta gent a través d’un projecte a quatre anys vista és un objectiu difícil però possible. Però és l’objectiu que hem de perseguir. Políticament es pot modular. Pot tenir al 2014 una versió hard en forma d’una aliança sòlida, d’un nou subjecte polític, amb un nou projecte i proposta electoral, organitzant arreu de Catalunya unes primàries per a elegir el candidat o candidata a la presidència de la Generalitat.

Primàries, atenció, obertes al conjunt de la ciutadania que hi vulgui participar. Hem vist experiències d’aquest tipus en altres països europeus, amb la participació de milions de persones. Si fóssim capaços d’assolir aquest objectiu, durant sis mesos o un any, obriríem unes primàries amb diferents candidats i candidates a la presidència de la Generalitat. Seria una ocasió extraordinària per redreçar l’imaginari col·lectiu, generar un nou sentit comú i una nova esperança, desvetllar les energies i fer-les confluir cap a una alternativa de progrés. Serem capaços d’assolir aquest objectiu?  És difícil, certament. Ja ho sé. Però seria meravellós.

Hi ha també una versió més light. Un PSC que s’obre, impulsa aquest moviment de l’aliança pel progrés, crea cercles o grups de base, agrupacions en el si de diverses localitats i sectors de la societat civil catalana,  amb aquest objectiu, en la línia que germinalment va explorar la conferència oberta de la “Causa Comuna”. Un PSC que obre el diàleg amb altres forces polítiques, socials i culturals de l’esquerra i del centre-esquerra, que busca un nou marc de relació amb la joventut. I que, per tant, en el 2014 apareix renovat i enfortit per aquest esforç unitari, enfront de l’espectacle de partits i de polítics que només s’afirmen denigrant-se els uns als altres, combatent-se, emetent missatges de propaganda negativa.

Entre l’ objectiu màxim, i l’objectiu mínim, hi ha possible fórmules intermèdies. Però a mi em sembla que la línia estratègica ha de ser aquesta. No n’hi ha d’altra, em sembla, que no sigui resignada. Una de les causes de la derrota electoral que vam tenir al Parlament de Catalunya va ser el fet de que en un moment determinat el nostre candidat, en aquell moment President de la Generalitat, surt davant dels mitjans de comunicació i diu: “el tripartit s’ha acabat”. I punt. Però i després què? Ah, després voteu-nos. No es tracta ara de fer retrets retrospectius però és evident que es va crear un buit polític i de proposta que hem de superar ràpidament i amb claredat.

Els objectius del Congrés

En el Congrés, per tant, hauríem d’aconseguir dues fites. Una renovació imprescindible de cares del grup dirigent, amb una presència determinant de gent jove, amb  l’objectiu dels nous mètodes, del nou model organitzatiu, del nou estil de fer política, concretat en projectes concrets. I, en segon lloc, llum verda per tirar endavant una proposta de constitució, des de la base, d’una aliança de progrés, de caràcter sociopolític, pensant en l’horitzó de l’any 2014.

Aquest és el sentit de les nostres propostes. Sabem que tirar-les endavant no serà fàcil. Requerirà molta tenacitat, molta continuïtat. No ho podrem fer reunir-nos de tant en tant. Hem de fer-ho a través d’una activitat diària al llarg i ample de tot Catalunya. Ho hem de fer amb tots els sectors i persones del partit, que hem de considerar amics, partícips, coprotagonistes, com ells ens han de considerar a nosaltres. Amb una gran obertura, perquè no tenim adversaris, no volem derrotar a ningú, ni tampoc, evidentment, ser derrotats. El proper congrés, o el guanyem entre tots i totes, o entrarem en una etapa de declivi.

D’idees de futur n’hi ha i n’hi haurà moltes. Una de les iniciatives que proposarem serà recopilar, de manera oberta i participativa,  “100 idees pel nou PSC”. Per tal d’aprendre els uns dels altres, discutir les idees dels uns i dels altres. Que davant dels que diuen “el socialisme està esgotat, no té idees, no té relat”, puguem respondre:  “aquí hi ha les nostres idees de cara al futur del partit”.

Ho hem de fer d’una manera oberta, refusant amb tenacitat, fins a fer-nos pesats, quan ens pengin cap etiqueta. Els “hashtags” a Twitter són eines fantàstiques. Però hem d’evitar les etiquetes internes que sempre creen recels. Jo no sóc “obiolista”. No hi ha d’haver “obiolistes”. Un servidor no té cap aspiració especial, per qüestions òbvies sobre les quals no em vull entretenir. Ens hem de  fer confiança i ens hem de guanyar la confiança de tothom, amb un treball obert i igualitari. Sense ordres ni consignes. Fent  propostes. Nou Cicle seguirà ben viu, però la nostra prioritat d’ara fins a octubre ha de ser constituir una xarxa oberta en la que en la que tothom hi tingui cabuda i tothom hi sigui protagonista.

I, res més, amics i amigues.  Ha estat una gran alegria retrobar-nos tan nombrosos, amb companys i companyes que feia temps que no ens veiem, amb tantes cares noves que no coneixíem. Si sortim d’aquí irradiant força, amb confiança en nosaltres mateixos i en les nostres propostes, farem un bon servei al PSC. Serem fidels al passat que he evocat, però sobretot, a la herència que ens ve del futur.. No ens hem de deixar impressionar per les conjuntures. Si tenim encert i visió, intel·ligència, voluntat i tenacitat, si sabem fer bé les coses bé, serem hereus del futur.

Som un gran partit de Catalunya, una gran eina d’unitat i de progrés. Aquest partit ha de fer un gran pas endavant, un nou inici, en el Congrés d’octubre. Hem d’estar a l’alçada d’aquesta esperança. És la nostra responsabilitat i és el nostre compromís.

Saifores, 28 de maig de 2011


24/05/2011 - PER UNA ALIANÇA DE PROGRÉS (Un document de treball de Nou Cicle)

En el manifest “Per un nou cicle del socialisme i de les esquerres de Catalunya[1], que Nou Cicle va fer públic el 22 de febrer de 2011, hi ha una crida “a tots els homes i dones progressistes del nostre país, perquè facin seva la necessitat i la voluntat d’una nova aliança de progrés a Catalunya, l’estenguin i se’n facin protagonistes.” El present document parla d’aquesta proposta.

Les bases i els objectius de l’aliança

Els protagonistes potencials d’aquesta aliança són les persones i grups que no es resignen a ser espectadors de la política i volen ser actors de la democràcia; que no accepten la “societat de mercat” i  la “política de mercat” que ens volen imposar; que volen una renovació de la nostra democràcia que incorpori tota la diversitat i riquesa de la nostra societat.

La majoria del nostre poble vol la justícia social, la plena igualtat de drets, deures i oportunitats; rebutja les desigualtats, les manipulacions, els privilegis i la corrupció. Vol una organització de l’activitat econòmica i de la vida política, social i cultural que no estigui en mans dels més poderosos i dels seus interessos, sinó al servei de tothom.

Són els treballadors i treballadores, i els que busquen feina. Els joves que creuen que una altra política i un altre món són possibles. Les dones que lluiten per la plena igualtat de gènere. La gent del món de la cultura i el coneixement, l’educació i la recerca. Els professionals i emprenedors que aspiren a una economia eficient, moderna i sostenible. Els nous ciutadans i les noves ciutadanes que han vingut de fora. Els qui saben que la preservació del medi ambient i del territori és una responsabilitat inexcusable de cara a les generacions futures.

Són els que volen una democràcia renovada, cívica i participativa, basada en drets i deures iguals per a tothom. Els qui se senten solidàriament compromesos per les necessitats dels altres i hi dediquen les seves energies per la via associativa i voluntària. Els que aspiren a la construcció d’una Europa unida, democràtica, social i ecològica. Els que volen una Catalunya oberta, compromesa amb la solidaritat internacional i l’emancipació de les persones i els pobles.

Són el que volen l’autogovern i l’emancipació nacional de Catalunya, la seva unitat civil i la seva cohesió social, i identifiquen catalanisme amb llibertat, igualtat i progrés compartit.

L’aliança que proposem ha d’unir aquesta majoria. No la veiem com una simple coalició de partits sinó com una aliança de persones, associacions, moviments i grups que, en la societat civil i en el camp polític, comparteixin un mateix projecte estratègic. Aquesta aliança pot unir activistes i voluntaris socials, socialistes, ecosocialistes, progressistes  i sectors que se situen en la cruïlla de l’esquerra i el centre-esquerra amb el catalanisme.

Si no reeixim a establir aquesta aliança, correm el risc que la dreta, amb mitjans econòmics i mediàtics molt potents, s’instal·li en el poder durant anys. Unes esquerres frustrades per la divisió, la fragmentació, les incompatibilitats i les polèmiques no podrien bastir una alternativa majoritària.

Privilegiades i prepotents, les dretes saben  perfectament que la indignació o les protestes, si no avancen una alternativa política i social majoritària, no són determinants i poden servir de pretext per a noves formes d’autoritarisme. La qüestió no és què fa una minoria, sinó què fa la majoria.

Necessitem una nova lògica col·lectiva que respongui a la necessitat, que comparteix la majoria del poble de Catalunya, de superar les confrontacions que els nacionalismes instrumentals de les dretes espanyoles i catalanes aprofiten electoralment per a imposar la seva agenda, sovint oculta, de retallades, privatitzacions, desigualtats i privilegis. Si les diferents visions sobre les fites històriques del procés d’emancipació de Catalunya ens separen i confronten, s’imposarà el domini de les dretes catalanes i espanyoles.

Cal que superem la desconfiança i el joc d’incompatibilitats entre els partits i els moviments socials. En comptes de partir del postulat que la confrontació és la regla, els grups polítics i socials progressistes han de mostrar que el seu objectiu és construir una majoria social, cultural i política.

Només si avancem junts podrem fer possible la millora social, política, econòmica, ecològica i cultural de Catalunya, amb un projecte de progrés al servei de la majoria del poble i no d’una minoria poderosa i privilegiada.

La iniciativa de l’aliança reeixirà si guanyem el repte de les confiances recíproques. Això requereix generositat. L’encert  i la sinceritat dels plantejaments i de les propostes, de les maneres de fer, del llenguatge, ens han de fer vèncer en el terreny de les idees i de les opinions. Allò que es juga en aquesta batalla de les percepcions  i reaccions majoritàries és el futur de Catalunya.

Lliurar-se a una causa comuna, lligar-s’hi lliurement, ha estat sempre, i torna a ser ara,  la base indispensable de tots els avenços de les forces d’esquerra i dels moviments de progrés.

El projecte sociopolític de l’aliança

Rebutgem una coalició de caràcter superestructural com el “tripartit” de 2003 a 2010, amb les greus dificultats que va comportar. No es pot carregar un castell sense una pinya unitària potent  i si els castellers es donen cops de colze.

Cal invertir l’enfocament i els procediments. En comptes d’una coalició freda, postelectoral, cal generar una dinàmica de baix a dalt, amb diàleg, amistat i cooperació, per a establir una aliança social, cultural i política amb la vista posada en l’horitzó de les eleccions al Parlament del 2014. El pluralisme, la moral de diàleg, la responsabilitat compartida i  la interdependència han de ser motors d’aquesta aliança.

La seva dinàmica s’ha de basar en una proposta estratègicament precisa, i políticament modulable en funció dels seus avenços i de la seva maduració en els propers quatre anys.

La dinàmica de l’aliança pot donar lloc, en l’any 2014, a diversos escenaris possibles. Depèn, en part, de l’evolució de la conjuntura a Catalunya,  Espanya i  Europa. Però fonamentalment  depèn de la nostra voluntat, de la nostra intel·ligència i del nostre treball.

La versió més avançada seria una aliança incorporant socialistes, ecosocialistes, esquerra i centreesquerra catalanistes, formant una federació política i social, un subjecte unitari, eventualment amb llistes comunes i primàries obertes a tota la ciutadania.

L’elecció, en un ample procés de primàries, d’un candidat o candidata a la presidència de la Generalitat en seria el corol·lari. La realització d’aquestes primàries obertes respondria a un desig de participació ciutadana i representaria una oportunitat extraordinària per a debatre, donar a conèixer i popularitzar el projecte, el programa i els/les líders de l’aliança,  amb un exercici exemplar de les formes modernes, transparents i participatives de la democràcia cívica que volem.

La versió més “light” seria una situació de millor cooperació entre societat civil i partits de progrés, amb una major coincidència entre els grups polítics i socials d’esquerra i centreesquerra, amb un diàleg transversal, obert i respectuós que elimini incompatibilitats i rivalitats improductives i generi un moviment d’opinió favorable a una alternativa de progrés a la Generalitat.  Això faria possible, després de les eleccions al Parlament, una majoria de govern que evités les contradiccions del “tripartit”, assegurés la màxima cohesió programàtica i política i comptés amb un moviment de suport en la societat civil.

Entre aquests  dos models, el màxim i el mínim, hi ha possibles fórmules intermèdies. Sigui quin sigui el model al que arribem el 2014, obrir ja des d’ara una dinàmica d’acumulació de diàleg, aliança i acumulació de forces és un objectiu necessari i urgent.

Un moviment per l’aliança

Cal impulsar sense dilacions un moviment  favorable a una aliança de progrés, amb noves iniciatives transversals de diàleg i acció, si volem  superar una fossilització estèril de tòpics, incompatibilitats i fragmentacions, que tindria com a resultat consolidar el poder de  les dretes nacionalistes a Catalunya i a Espanya.

Som conscients que, per tal de reeixir, la proposta d’una aliança catalana de progrés ha de ser extremadament convincent i comportarà un dur treball pràctic. En diversos aspectes caldrà treballar contra corrent.

L’actual situació política a Catalunya, les ferides obertes en la relació entre Catalunya i Espanya, l’hegemonia de la dreta mediàtica, estimulen la confrontació i les divisions en funció de  fórmules abstractes sobre el futur del país, mentre s’oculten o minimitzen les causes dels problemes de fons creats per la crisi econòmica, social, política i ecològica que s’ha instal·lat en el nostre país, a Europa i a nombroses regions del món.

Unes minories prepotents fomenten l’antipolítica,  el divorci entre la societat i els “polítics” com a camuflatge del seu domini. Volen fer creure que davant la crisi només hi ha l’alternativa de les retallades dels serveis i béns socials i de la seva creixent privatització. Aquesta situació tendeix a descoratjar els sectors populars colpejats per la crisi i fomenta un malestar social i polític que a tot Europa està obrint la porta als populismes, amb les seva retòrica de confrontacions tribals i de falses solucions simplistes.

Una aliança com la que proposem no s’improvisa. Ha de construir-se pas a pas.

Es tracta, primer, de crear, a través del diàleg i la comunicació, una dinàmica d’opinió favorable.

Després caldrà impulsar un moviment de base, estès a tots els territoris i sectors de la societat civil de Catalunya, un moviment social i polític cooperatiu, inspirat en valors i objectius compartits, acollint una diversitat de formes de participació, suport i compromís. Proposem el mètode de l’autoorganització per a crear aquest moviment amb  cercles, grups de treball i coordinadores territorials i sectorials, de caràcter obert i amb  ple respecte del pluralisme.

Caldrà, finalment, discutir i acordar una alternativa que sigui majoritària a Catalunya el 2014: un gran projecte i uns programes a l’alçada del nostre temps.

Serem mereixedors de la majoria en aquell moment si, conscients de la nostra responsabilitat col·lectiva, amb l’exemplaritat d’una acció política renovada, cívica i combativa, mostrem amb solidesa que aquesta dinàmica guanyadora és possible.

Saifores, 28 de maig de 2011.


[1] Manifest de Nou Cicle: Per un nou cicle del socialisme i de les esquerres de Catalunya, http://www.noucicle.org/lhora/?p=3503